Juan Rincón Vanegas, cronista de vallenato que ganó con tema sobre el Carnaval de Barranquilla

El cronista de la música vallenata y jefe de prensa del Festival Vallenato, Juan Rincón Vanegas, recibió la exaltación que le hizo la Universidad Autónoma del Caribe en la ceremonia número 11 de los ‘Premios de Periodismo Mario Ceballos Araújo, al declararlo Fuera de Concurso con el trabajo periodístico: ‘La única cabeza que no se pierde en el Carnaval de Barranquilla’.

La historia de un hombre nacido en el Macondo carnavalero donde la ficción pasa a la realidad en un abrir y cerrar de ojos, publicado en la página web de Diario del Norte el 27 de marzo de 2022.
‘Juancho’, como le llamamos a este versado periodista, recibió la estatuilla que contiene una pluma en un tintero sobre una base de madera creada por el escultor Gino Márquez, figura que representa al Premio de Periodismo Mario Ceballos Araujo, reconocimiento que fue avalado por el rector de la Universidad Autónoma del Caribe, Mauricio Molinares.
En esta oportunidad, Juan Rincón Vanegas prefirió dejar a un lado las crónicas que narran los actores de la música vallenata para dedicar su pluma a Ismael Guillermo Escorcia Medina, creador del disfraz de ‘El Descabezado’, el cual por más 50 años ha hecho parte del Carnaval de Barranquilla.
‘La única cabeza que no se pierde en el Carnaval de Barranquilla’,dice entre sus apartes: “Yo nunca perdí la cabeza ni por amor”, confiesa Ismael Guillermo Escorcia Medina, creador del disfraz de ‘El Descabezado’, quien desde 1954 hace parte de la parafernalia alegre, colorida y bulliciosa del Carnaval de Barranquilla.
Hoy a sus 92 años, nació el 17 de febrero de 1930, con su memoria lúcida se la pasa alimentando los recuerdos, poniendo a desfilar incontables hechos que hacen parte de su vida y del patrimonio de la gran fiesta popular.
Con su humildad y amabilidad única, sentado en una vieja mecedora en la terraza de su casa, cuya dirección es carrera 8 No. 48-47 del barrio El Santuario de Barranquilla, describe esa vivencia que lo tiene como protagonista de un singular disfraz que nunca ha perdido vigencia.
“Todo sucedió en mi pueblo Calamar, Bolívar, donde debido a la violencia que provocó la muerte del dirigente político Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril del año 1948, se desató una ola de muerte. Me conmoví cuando, en el recorrido del río Magdalena que pasa por el pueblo, apareció un cadáver descabezado. Eso se quedó en mi memoria”, cuenta con los ojos cerrados el legendario Ismael Escorcia.
A los pocos años, con el ánimo de abrirse camino en la vida se trasladó hasta Barranquilla donde comenzó a brindar sus servicios como pintor, pero a cada rato se le pintaba aquel hecho que lo marcó para siempre y que no deja de recalcar. Cierto día, ya conociendo todo lo que giraba alrededor del Carnaval de Barranquilla, tiró buena cabeza y en un papel pintó lo que sería su obra maestra, el famoso disfraz de ‘El Descabezado’. Entonces apareció la figura con el cuello”.
“No esperaba ese honor porque para el concurso había inscrito la crónica: ‘La única cabeza que no se pierde en el Carnaval de Barranquilla’, dedicada a Ismael Escorcia Medina, quien por más de 50 años sacó el disfraz del descabezado, tradición que ha continuado su familia. Gracias a Dios y a la vida que me ha dado el talento justo a los deseos de mi memoria y las emociones del corazón. Gané en el campo carnavalero, pero nunca abandonaré mi amado vallenato”, expresó el cronista Juan Rincón Vanegas.
Al dar las gracias al jurado por haberle dado el reconocimiento de Fuera de Concurso, explicó: “Llegar de Valledupar, donde soy jefe de prensa del Festival de la Leyenda Vallenata, a meterme en el campo del Carnaval, participé con la crónica del disfraz de El Descabezado; me metí con Ismael Escorcia más de 36 horas en su casa para ver cómo vivía y es muy bonito porque luego de retirarse, sus hijos siguieron la tradición”.
Asimismo, agradeció a todo el periodismo en Valledupar, a su familia del Festival de la Leyenda Vallenata, a sus familiares y a su tierra, Chimichagua, departamento del Cesar.