La Nasa choca con éxito la nave Dart contra el asteroide Dimorphos, en una misión histórica para proteger la Tierra

La sonda Dart de la Nasa se estrelló con total éxito contra un asteroide este lunes, destruyéndose a sí misma.

La colisión fue intencional y diseñada para probar si las rocas espaciales que pueden ser una amenaza para la Tierra podrían se apartadas o desviadas de manera segura.

La cámara de Dart ofreció una imagen por segundo, justo hasta el momento del impacto con el objetivo, un asteroide de 160 metros de ancho llamado Dimorphos. Pasarán algunas semanas antes de que los científicos de la misión dirigida por la Nasa sepan si su experimento funcionó correctamente.

Determinarán el éxito estudiando los cambios en la órbita de Dimorphos alrededor de otro asteroide conocido como Didymos. Más de dos docenas de telescopios en la Tierra harán mediciones precisas del sistema de dos rocas.

Antes de la colisión, Dimorphos tardaba aproximadamente 11 horas y 55 minutos en rodear a su compañero de 780 metros de ancho.

Según las imágenes llegadas desde una distancia de 11 millones de kilómetros, durante la prueba todo parecía ir exactamente según lo planeado.

La sonda Dart, que se movía a una velocidad relativa de 22.000 km/h, primero tuvo que distinguir la roca más pequeña de la más grande. El software de navegación a bordo luego ajustó la trayectoria con disparos de propulsores para asegurar una colisión frontal.

Dimorphos y Didymos fueron elegidos cuidadosamente. Ninguno de los dos estaba en camino a cruzarse con la Tierra antes de la prueba y una pequeña alteración en su relación orbital no habrá aumentado el riesgo de que esto suceda. Pero hay rocas en el espacio que podrían representar un peligro para nosotros.

Aunque los estudios han identificado más del 95% de los monstruosos asteroides que podrían provocar una extinción global si chocaran con la Tierra, esto parece que no sucederá con ellos. Sus trayectorias han sido calculadas y no se acercan a nuestro planeta.

Sin embargo, hay muchos objetos más pequeños hasta ahora no detectados que podrían causar estragos, aunque solo sea a escala regional. Un objeto de la escala de Dimorphos causaría un cráter de quizás 1 kilómetro de ancho y un par de cientos de metros de profundidad en la Tierra.

El daño en los alrededores del impacto sería importante. De ahí surge la idea de probar si se puede desviar un asteroide para que vaya un poco más lento o más rápido.