Recursos para cultura y deporte

La Guajira se rajó en la inversión para los sectores de salud y deporte en este periodo de gobierno que termina en diciembre del 2023.

Las administraciones quedaron en deuda con los cultores y los deportistas, lo mismo que el Ministerio de Cultura, que cada año invierte menos en los famosos programas de concertación.
Los procesos culturales se mantienen por la valentía de los gestores que luchan en medio de la indiferencia de los gobiernos para seguir creando, y ni qué decir de los deportistas que terminan de mendigos cuando deben participar de las competencias.
Es una dura realidad que contrasta con las presentaciones permanentes en distintos eventos de las diferentes manifestaciones culturales como la música, el teatro, la danza, la pintura, la literatura, así como los campeonatos de fútbol, voleibol, ciclismo, atletismo y otros.
Estamos refiriéndonos a cientos de niños, niñas y jóvenes que encuentran en la cultura y el deporte una forma de invertir de manera útil su tiempo libre, derrochando talento y robándose los aplausos de quienes comparten sus logros.
Invertir en cultura y deporte es hacerlo en el ser humano, en quienes conforman la sociedad y hacen parte de los procesos de desarrollo social en las comunidades.
Sin los suficientes recursos económicos, la cultura y el deporte seguirán como la cenicienta de los presupuestos de los gobiernos nacional, departamental y los territoriales, lo que debe generar una profunda reflexión para inicialmente lograr que este nuevo gobierno del presidente Gustavo Petro sea lo suficientemente bondadoso con la inversión, como también que para la vigencia del 2023 el gobernador y los alcaldes aumenten los recursos económicos para fortalecer las actividades culturales y deportivas.
Recordamos entonces que invertir en cultura y deporte es invertir en la niñez y la juventud, es formarlos en valores, en personas dedicadas a trabajar por su presente y su futuro, ayudarlos a crecer respetando la diferencia, a impulsarlos en el camino de la paz y la reconciliación, dejarlos a la deriva es también un crimen que seguramente se pagará muy caro en el devenir.