Protesta social, la democracia en su máximo esplendor

Democracia, valor y principio fundamental de todo estado de derecho, donde prima y se exalta el respeto por los derechos y las libertades del ser humano, donde cada persona es libre de elegir a quien represente sus intereses, pero también tenemos el derecho a protestar en contra de lo que no estamos de acuerdo cuando sentimos vulnerados nuestros derechos fundamentales, en este caso especial, las reformas que se aproximan, que pueden conllevar a diversos cambios en todo el territorio colombiano, donde efectivamente hay múltiples propuestas con muchos vacíos que dejan más dudas que certezas y es posible que afecte la calidad de vida de todos los colombianos y colombianas, por lo cual se debe seguir llevando a cabo ese debate público y profundo para mejorar lo que se está proponiendo, porque lo que está en juego es el futuro del país, algo que no tiene lado, no es ni de izquierda ni de derecha y son los problemas de la gente, estos solo tienen uno y son las soluciones.

Y como bien sabemos, ya pasaron casi dos meses del comienzo del gobierno Petro, para algunos una eternidad, para otros un tiempo muy corto para analizar, pero lo que sí queremos todos es el “cambio”, que lleguen las obras y las oportunidades a todos los rincones de Colombia, pero tengamos paciencia que todo a su paso llegará.

Lo real es que actualmente toda la ciudadanía estamos con gran incertidumbre y expectativa por todo lo que puede pasar, se está hablando de muchos cambios que vienen, que algunos pueden ser necesarios para enfrentar toda la problemática social y esta crisis económica mundial que estamos viviendo, pero otros dan mucho de qué hablar y ojalá la clase vulnerable no pague los platos rotos y las malas decisiones administrativas, como siempre ha pasado a lo largo de la historia política y social de nuestra tierra.

Hace poco días muchos sectores de la oposición,  en más de 20 ciudades de nuestros país, entre ellos movimientos políticos, grupos religiosos y ciudadanos en general salieron a las calles a mostrar su descontento e inconformidad en contra del gobierno de Gustavo Petro,  lo que es pertinente resaltar es que se realizaron protestas y manifestaciones bajo el marco de la legalidad, no hubo ningún acto de violencia, ni mucho menos actos vandálicos y eso es importante para la democracia, que en nuestro Estado de derecho se garantice y se respete el derecho a la protesta y el más importante a la vida.

Cuando se presentan estas protestas hay deberes y responsabilidades de todas las partes, primero de parte de la ciudadanía en manifestarse de forma pacífica y respetuosa, y por parte del gobierno en tener la obligación de brindar todas las garantías a la movilización desde la institucionalidad y esta vez las dos jugaron un papel excepcional en la garantía y el ejercicio de nuestros derechos.

Y esta es la democracia, como cambian los roles cuando esta se impone por encima de todo, cuando a través de las urnas la voluntad popular prima, los que hace unos meses se pronunciaban en contra de las marchas y manifestaciones, hoy están ejerciendo ese derecho establecido en nuestra Constitución. Esta no es más que la demostración de la democracia en su máximo esplendor, es decir que, sí existe un Estado de derecho con eficacia y que nuestras instituciones funcionan, por ende, que se siga viviendo la cultura, la educación y el buen comportamiento en las calles en aras de construir un mejor país, esto empodera la democracia y la conciencia ciudadana, que se sigan realizando estos gritos de libertad y de cero conformismos con los problemas que golpean a nuestra sociedad. Lo que sí es que el tiempo dirá, los hechos hablarán y la historia juzgará como siempre.