La regaladera de plata de los subsidios

La semana pasada estuve visitando algunos municipios de las sabanas de Córdoba y Sucre, hasta llegar a Magangué en las riberas del Magdalena.

Y hablando de todo con la gente, a propósito de que el gobierno entregará dinero a los jóvenes para que abandonen bandas criminales y dejen la criminalidad, entonces decían “el que no es chirrete se va a querer volver chirrete”; y con razón se preguntaban: “ajá y qué pasa con el joven que está trabajando para ganarse el pan con el sudor de la frente desde la madrugada hasta el anochecer? a ese le va a resultar mejor que deje de trabajar para volverse chirrete, estar más descansado y más tranquilo, esperando que le entreguen un subsidio”. “Esa plata que le giran a los viejitos la cobran los hijos, nietos o sobrinos y se la gastan en vicio”.
Después me explicaron que en la región Caribe “chirrete” se refiere a las personas que viven en la calle o indigentes, que se dedican al consumo de sustancias psicoactivas y al hurto, para el sostenimiento de su vicio.
A partir de esos comentarios me puse a la tarea de revisar cómo es que funcionan los subsidios que entrega el gobierno a mucha gente en Colombia, y lo que me encontré me lleva a creer que efectivamente es mucho más rentable vivir de los subsidios del gobierno y no hacer un esfuerzo para trabajar de manera formal, porque me encontré con los siguientes subsidios:
1) Familias en acción. Transferencias de dinero a 1.997.935 familias que se encuentran en condición de pobreza y vulnerabilidad, y depende de los menores de edad que haya en la familia.
2) Jóvenes en acción. Giro a 420.943 jóvenes entre 14 y 28 años para mejorar sus capacidades y oportunidades de movilidad social, condiciones de bienestar para continuar y finalizar sus estudios.
3) Colombia mayor. Subsidio económico a 1.700.000 adultos mayores desamparados, que no cuentan con una pensión, o viven en la extrema pobreza.
4) Mi casa ya. 65.000 subsidios otorgados para compra de vivienda de interés social a las personas que ganen entre dos y cuatro salarios mínimos legales vigentes.
5) Familias guardabosques. Incentivo económico a las familias, condicionado a que asuman el compromiso de erradicar y no resembrar cultivos ilícitos en sus veredas y fincas.
6) Gratuidad en la matrícula. Subsidio del valor total de la matrícula de pregrado en universidad pública a jóvenes de estratos 1,2 y 3.
8) Régimen subsidiado en salud. Mecanismo con el cual la población sin capacidad de pago tiene acceso a los servicios de salud mediante la aplicación de la encuesta del Sisbén.
7) Subsidio a la gasolina, a la energía, al gas. Son subsidios que se otorgan para reducir los precios y benefician tanto al que no tiene para pagar como al que genera ingresos.
En todo esto hay gente que se cuela para aprovecharse. Hay muchas casas que se entregaron gratis y están arrendadas; adultos mayores que son llevados a retirar los $80 mil, pero los disfrutan los familiares; o personas que reciben el subsidio de familias en acción sin cumplir requisitos. En fin.
Ya es hora de que el gobierno revise esa repartidera de plata a diestra y siniestra, y que más bien lleve a cabo políticas efectivas que conduzcan a la creación de fuentes de trabajo y programas de bienestar.
Adicionalmente, y como consecuencia de la pandemia del Covid-19, el gobierno decretó el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica y creó otros subsidios:
1) Apoyo al empleo formal (Paef). Subsidio directo a Personas Jurídicas, Naturales, Consorcios, Entidad sin Ánimo de Lucro, Uniones Temporales y Patrimonios Autónomos para el pago de nómina.
2) Ingreso solidario. Apoyo económico a hogares en condición de pobreza, para mitigar los impactos causados.
3) Subsidio de desempleo. Pago de una cuota monetaria a extrabajadores dependientes o independientes, en las mismas condiciones del último vínculo laboral, incluyendo aportes a salud y pensión.
4) Bono de alimentación estudiantil. Complemento alimentario de consumo o preparación en casa para niños, niñas, y adolescentes matriculados en el sector oficial.
Y como dijo el filósofo de La Junta: Se las dejo ahí…