¡‘Totó La Momposina’ brillará por siempre!

El 20 de septiembre de este año se anunció el retiro de ‘Totó La Momposina’ de los escenarios. Podríamos hablar extensamente de la vida de Sonia Bazanta Vides sin que el oyente perciba que se trata de un personaje importante de la cultura colombiana. Pero cuando pronunciamos el apodo ‘Totó La Momposina’ entonces hay que atender con admiración y respeto lo que se afirme de esta cantante, bailarina y folclorista de nuestro país.

‘Totó La Momposina’ nació en Talaigua Nuevo, población del departamento de Bolívar, el 1 de agosto de 1940. Estaba destinada a llevar una existencia impregnada de música por todos lados, pues su padre era percusionista y su madre bailarina. Con ellos y con sus pequeños hermanos formó parte de una agrupación familiar. Más tarde, radicada en Bogotá, ingresó al Conservatorio de la Universidad Nacional. Su interés por la investigación de diferentes tipos de música en el mundo la llevó a cursar estudios en la Sorbona, en París. Fue en la capital francesa donde grabó su primera producción, en 1983. También estudió en instituciones de Santiago de Cuba y de La Habana.

La música de nuestra folclorista combina elementos africanos e indígenas representados en la gaita, la cumbia, el porro y el mapalé, entre otros. Esta variedad de ritmos y la autenticidad de su folclorismo le han permitido realizar numerosas giras nacionales e internacionales y participar en eventos de importancia mundial, como los Festejos por el Bicentenario de Argentina, en el 2010. Pero mucho antes ‘Totó’ había recibido galardones y reconocimientos importantes, como estar nominada para el Premio Grammy Latino, categoría ‘Mejor álbum tropical tradicional’, por su producción ‘Gaitas y tambores’. En 2006 recibió el Premio Womex, en Sevilla, España. Tres años más tarde  fue ganadora del ‘Congo de Oro’ del Carnaval de Barranquilla; lo había obtenido también en 1999. En 2011 el Ministerio de Cultura de Colombia le otorgó el Premio Nacional Vida y Obra. En el año 2015 la Academia Grammy Latino la distinguió con el Premio a la Excelencia Musical, por su destacada trayectoria. En 2017 la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia le otorgó el título de Doctora Honoris Causa en Educación.

Además de cantante, ‘Totó La Momposina’ es compositora. Su voz de mezzosoprano es inconfundible, sobre todo cuando se la oye en canciones como ‘La candela viva’, ‘Rosa’, ‘Puya puyará’, ‘Tres golpes’, ‘Aguacero ‘e mayo’, ‘La verdolaga’, ‘Adiós, mulata’, ‘Las tres puntá’, ‘El pescador’ y ‘Prende la vela’.

La periodista  Patricia Iriarte, en su libro ‘Totó: nuestra diva descalza’, afirma que la artista “defiende ferozmente una tradición musical que ha heredado de sus mayores y cuya esencia se siente llamada a transmitir, pero también es cierto que su trabajo ha sido bastante permeable a las diversas influencias musicales que nos son propias, ello gracias a la feliz circunstancia de haber estado inmersa, en su infancia y juventud, en las tradiciones dancísticas y musicales del Gran Caribe, en sus diversos géneros y formatos”. Aquí, otra opinión sobre la importancia de ‘Totó’: “Si nuestro país empezó a ser vislumbrado por muchos como la potencia musical independiente que es hoy, fue gracias a la lucha a brazo partido de la cantante nacida en Talaigua Nuevo, en la depresión momposina”.

Después de transitar largamente por los senderos de la cultura, ‘Totó’ ha decidido  dar reposo a su cuerpo octogenario. ¡Bien merecido lo tiene! Aunque no creemos que su espíritu inquieto obedezca de buena gana a los mandatos que le impone el cuerpo; pero la salud es necesaria para que armonice con los deseos de la mente, y a estas alturas “el reposo del guerrero” es lo que más conviene para nuestra venerable danzarina. Le queda la satisfacción de haber dejado muy en alto el nombre de Colombia en todos los países por donde paseó su arte.

Un recuerdo imborrable de ‘Totó’ fue el que dejó en París, en la plaza del Centro Cultural Pompidou, en el quartier o barrio de Beaubourg. Allí, ante una abigarrada multitud de franceses y de turistas de todo el mundo, asesoró una tarde de otoño a los jóvenes integrantes de las Danzas de la Universidad del Magdalena. Como el espectáculo fue improvisado, los espectadores preguntaban por el origen de ese grupo que ejecutaba bailes exóticos, según ellos. ‘Totó’, con el francés que ya dominaba, por su larga permanencia en el país galo, les explicó que eran estudiantes colombianos. Nuestro país se dio a conocer gracias a ‘Totó La Momposina’, cuyo nombre debe brillar para siempre.