El Concejo de las minorías

La sesión del Concejo de Riohacha, convocada para aprobar o no, tres proposiciones presentadas por las minorías, dejó al descubierto las maniobras de las mayorías para negar el quórum a quienes en representación de la comunidad están proponiendo control político a la administración.

La situación calificada como bochornosa merece el desprecio de una comunidad que sigue esperanzada en la ejecución de obras y proyectos que nunca aparecieron.

Ningún concejal está obligado a aprobar las proposiciones y para eso son las sesiones para deliberar y después cada uno de manera libre y responsable decide su voto, para eso se es el recinto de la democracia y no para cometer pecados políticos negando el quórum.

También es lamentable la falta de solidaridad de los once concejales que conforman la mayoría porque cada vez que presentan sus proposiciones reciben el apoyo de quienes hoy están en minoría. El Concejo debe remar a un mismo lado, y es defender los intereses de la comunidad independientemente de los egos, de los celos, de las malquerencias, de querer quitar de la mitad a quien le incomode, de querer dividir, ese no es el camino.

Este Concejo está en deuda con sus electores, porque siguen pasando de agache, encerrados en su jaula. Las excusas que quieran motivarse por quienes no llegaron no son creíbles, porque de los once que conforman la mayoría asistieron dos, los demás brillaron por su ausencia, los seis de la minoría esperaron como corresponde al arribo de sus compañeros solo pendientes de volver a buscar los votos porque ya se avecinan las elecciones regionales previstas para el mes de octubre del próximo año.

Los ciudadanos merecen ser reconocidos, porque, así como los buscan para los votos, lo mínimo es que quienes se hacen elegir como los concejales demuestren que están en la capacidad de generar debates de nivel, argumentados en la crítica para construir un mejor territorio, donde todos mejoren su calidad de vida.