‘Vía de la Vida’

La entrega de los 13 kilómetros de carretera de la vía Uribia-Puerto Bolívar de un total de 80, es la muestra de la necesidad de que el Gobierno nacional sea más diligente con las regiones.

En este caso, se trata del corredor de conexión terrestre a la Alta Guajira, lo que fortalece la actividad turística y el acceso a las comunidades wayuú de una manera más fácil y segura.
En ese tramo se invirtieron 35 mil millones de pesos, recursos del Instituto Nacional de Vías, resultado de una gestión que inició en el 2010 el hoy senador de la República, Alfredo Deluque Zuleta, para ese entonces representante a la Cámara.
Es decir, han pasado más de 12 años de esa primera gestión que dio sus primeros frutos en el año 2016 cuando Deluque fungió como presidente de la Cámara de Representantes y logró que en el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos se apropiaran los recursos para los estudios que se entregaron a finales del 2019, y que arrojaron que la pavimentación hasta el corregimiento de Nazareth, en la Alta Guajira, tenía un costo de 1.2 billones de pesos.
Para el año 2021, el representante consiguió que el presidente de ese instante, Iván Duque, incluyera en el programa del Plan Colombia, 450 mil millones de pesos, que quedaron aprobados en el presupuesto general de la Nación para dar inicio a la pavimentación de la vía a la Alta Guajira, iniciando por los primero 13 kilómetros que fueron entregados ayer por el director (e) del Instituto Nacional de Vías a las familias wayuu.
Corresponde entonces al Gobierno del presidente Gustavo Petro apropiar los recursos restantes para lograr la pavimentación hasta el corregimiento de Nazareth, para lo cual se requiere el concurso de todos los congresistas que hoy ostentan una credencial en nombre de La Guajira.
La pavimentación de la vía a la Alta Guajira se convierte en la ‘Vía de la Vida’, como muy bien lo expresa el gobernador encargado, José Jaime Vega Vence, pues es una forma expedita de poder llegar a las familias wayuú que se encuentran en comunidades dispersas, para que puedan ser atendidas por los gobiernos, pero especialmente para proteger a los niños y niñas y evitar que sigan muriendo por desnutrición.
Enhorabuena, estos primeros 13 kilómetros, pero es urgente canalizar los recursos para cumplir con la meta propuesta en el menor tiempo posible.