Caos vehicular

No ha logrado el director de Transito del Distrito de Riohacha, Luis Pablo de Armas, poner orden al caos vehicular en la ciudad, que cada día se agudiza en perjuicio de una comunidad que parece se acostumbró a una situación que es recurrente y peligrosa.

El tema es tan triste que ni siquiera la expedición de una resolución advirtiendo sobre el sentido del cambio de algunas vías en la capital de La Guajira, se ha cumplido en su sentido estricto.
Es decir, una resolución bien fundamentada intentando poner orden, que quedó en un papel frente a un problema que se agudiza y que en el tiempo no se soluciona.
Es urgente entonces, que desde la Dirección de Tránsito, Transporte y Movilidad se le dé vida a la resolución 0446 del 23 de mayo de 2022, que autoriza el cambio del sentido de algunas calles y carreras, con el propósito de reorganizar y facilitar los recorridos para que se optimicen los tiempos de tránsito de los ciudadanos.
En la resolución se advierte de los cambios en sentido único en las siguientes vías, calle 11 A, sentido occidente-oriente desde la carrera 15 hasta la carrera 9; y calle 12 en sentido oriente-occidente, desde la carrera 5ª hasta la carrera 15, además de otras que pretendían mostrar una ciudad más segura en el tema de movilidad.
En el acto administrativo se daba cuenta de la realización de socializaciones pedagógicas para que la comunidad conociera de las nuevas disposiciones, lo que al final no generó ningún resultado porque no se definieron las estrategias necesarias para darle cumplimiento a la resolución.
En el papel cabe todo, pero no se trata simplemente de un querer se trata de tener la suficiente claridad del tema para que se muestren los resultados con acciones concretas.
La ciudad no resiste que se le siga mirando con decisiones en papel y los ciudadanos están cansados de una ciudad desordenada, donde no se respetan las señales de tránsito, donde los conductores del servicio público transitan a altas velocidades, donde los conductores de motos no cumplen ninguna norma, donde los pocos semáforos existentes son vandalizados, es decir hay mucho por trabajar para ponerle freno a la alta accidentalidad pero también para que los ciudadanos por fin gocen de una ciudad amable y segura.