Julio Díaz Martínez, compositor de
la canción ‘Yo soy el acordeón’

En la bella población de La Junta, La Guajira, exactamente el 8 de noviembre de 1957, en un ambiente de inocencia, de pesebres, de Niño Dios, de carritos de madera y cardón, escuchando el mugido del ganado, el rebuzne de los burros y el cacareo de las gallinas nació este memorable y benemérito trovador de la música vallenata, un ser humano justo, noble, decente, al que le encantaba enseñar al que no sabía, esa era una de las cosas que más le agradaba, no conoció el egoísmo, compartir con familiares y amigos era su mayor satisfacción.


Sus padres llevan por nombres: Juan Segundo Díaz Hinojosa y Sara Mercedes Martínez Hinojosa, sus hermanos son: Lisbeth de Jesús, Evelis María, Luisa, Margarita (fallecida), Tairon José, Margarita, Sofía, Miladis Beatriz y Edelsis Segundo, el menor que también murió en un accidente de tránsito.
Desde muy niño mostró su inclinación por la música, especialmente por el folclor vallenato, conformó un conjunto con sus hermanos menores y con amiguitos de la escuela cantaban canciones de la época y también se desafiaban con piquerias, versos iban y venían, eran unas jornadas que disfrutaban mucho, en las que descubrió su talento de componer, inició su carrera ascendente, presentándose en varios festivales, el primero fue el Festival Folclórico del Fique, de su tierra natal, también se presentó en el de Compositores de San Juan del Cesar, en el Cuna de Acordeones de Villanueva, en el Festival Bolivarense del Acordeón de Arjona, Bolívar, y en todos, ocupó lugares destacados, pero su consolidación llegó en el año 1983 cuando los hermanos Carrascal le interpretaron en la versión XXI del Festival Vallenato, la bella y diciente canción: ‘Yo soy el acordeón’, y ocupará el primer lugar, los conocedores del tema, argumentan que hubo una acalorada discusión entre los jurados y nuestro premio nobel Gabriel García Márquez, que hacía de presidente de la mesa, proclamó a voz alta, en este concurso no puede haber otra canción ganadora, que la que lleva por título: ‘Yo soy el acordeón’, del compositor Julio Rafael Díaz Martínez.
Sus estudios de primaria los realizó en La escuela rural de varones de La Junta, el primero de bachillerato, en la cabecera Municipal San Juan Del Cesar, y a partir de segundo hizo su secundaria, en el famoso colegio Nacional Loperena de la hermosa ciudad de Valledupar, Cesar; sus estudios profesionales los llevó a cabo en la Escuela Superior De Administración Pública Esap, donde obtuvo el título de Tecnólogo Administrativo. Se desempeñó con gran destreza, pericia y acierto en varios almacenes, y oficinas del Estado, al momento de su muerte, ejercía como Promotor de Salud Departamental, ante la Gobernación del Cesar.
Julio contrajo matrimonio con Eva del Carmen Peña Fragoso, profesional de la enfermería, y de esa unión nacieron dos preciosos hijos, una niña a la cual le bautizó con tres nombres: Sandy Saramy Samelia, en honor a su mamá, el varón no lo alcanzó a conocer, cuando lo asesinaron su esposa apenas tenía 5 meses de embarazo, ya le tenía nombre, pero no le colocó el nombre que Él había dicho, sino Julio Rafael, como homenaje a su memoria.
Eva recuerda a su difunto esposo como una persona muy amable, también atenta, amigo sincero, defendía a los pobres y necesitados, le reclamaba a Dios por tanta pobreza, y a todo el que podía ayudar lo ayudaba, eso lo caracterizaba, no lograba entender por qué tanta desigualdad, cuando departía con sus amigos comenta Eva era muy alegre, risueño, espontáneo, contaba chistes, un hombre hogareño, muy pendiente del hogar, el nacimiento de su hija lo convirtió en el hombre más feliz del mundo, le compuso una canción, cuando se enteró de que su esposa esperaba un varón brincó de la alegría, fue líder sindical, y luchaba por el bienestar de los trabajadores, muy caritativo, “fue mi compañero ideal”, culmina diciendo la señora Eva del Carmen.
Su hermano Tairon, recuerda lo siguiente de Julio: “Una vez se presentó mi inolvidable hermano en el Festival del Fique, Diomedes Díaz y su acordeonero del momento, ‘Colacho’ Mendoza, iban a amenizar la caseta esa noche, los colocaron de jurados de la final del concurso de la canción inédita”. Inició la presentación y la canción de Julio Díaz era la más aplaudida, pintaba como ganadora. Julio. comenta Tairon, se emocionó tanto, que antes de terminar la presentación lanzó un saludo: “Diomedes Díaz, primo mio”, e inmediatamente fue eliminado, Julio se entristeció mucho, y arrepentido de aquello, pero eso lo rezan los estatutos del certamen, que ningún intérprete puede saludar a ningún miembro del jurado calificador, es causal de eliminación.
El 30 de abril del año 1992, en pleno Festival Vallenato, fue vilmente asesinado con arma de fuego. Se encontraba en su residencia ubicada en la urbanización Las Gaviotas de Valledupar, Cesar. Allí llegaron dos sujetos y lo acribillaron, crimen que aún está en investigación, dejando a una familia desconsolada, se encontraba participando ese año nuevamente y ya su canción había pasado a la segunda ronda.
Su sepelio fue grandioso, comenta su hermano, que la caravana de vehículos fue impresionante, a pesar de que se estaba celebrando el Festival, lo pasearon por varias calles, lo llevaron a la Casa de La Paz, pues fue simpatizante del M-19, en ese momento ya un partido político. Julio dejó un gran legado, amaba a su esposa y a su hija, y a todos sus familiares y amigos, nos embarga una gran tristeza al recordarlo, una gran pérdida su muerte para el folclor vallenato. Los hermanos Carrascal decidieron no continuar en el concurso cuando se enteraron de su muerte, a ellos Julio los quería como a hermanos, no tenían fuerzas para cantar en ese momento de tanto dolor y pesar, la última canción con la que concursó Julio se llama ‘25 años de acordeones’. Su asesinato fue condenado por la Junta Directiva de la Fundación Del Festival Vallenato, su seudónimo para participar era ‘El Hijo del Folclor’.
A Julio le grabaron varias canciones, entre otras: ‘Tus dudas’, que cantara magistralmente Freddy Peralta con el acordeón de Rubén Orozco. ‘Yo soy el acordeón’ fue llevada al acetato en un álbum donde ‘La Cacica’ Consuelo Araújo recopiló las ultimas 25 canciones ganadoras del Festival Vallenato. Las interpretaron varios destacados artistas del folclor.