¡Pensar y actuar diferente!

Una frase que se ha popularizado en muchas áreas, especialmente en la empresarial, es “la única constante es el cambio” y parece que en muchas partes se ha convertido en una frase de cajón, tanto así que muchas personas pregonan esta frase a sus allegados, sin percatarse conscientemente que a su alrededor también se están moviendo las cosas a una velocidad vertiginosa. Esta frase puede ser acompañada de un dicho popular que refuerza la afirmación, y que seguramente hemos escuchado si no estoy mal, en una ranchera o canción de despecho: “nada es eterno en el mundo”.

En la mayoría de las ocasiones no mostramos interés por lo que está pasando a nuestro alrededor y en el mundo en general, pues percibimos inicialmente que esto no nos afecta. Recuerdo una fábula creada por autor desconocido, llamada el ratón y la vaca, que pueden encontrar fácilmente en Internet, en donde se narra la situación de una granja en la que ocurre un cambio: una ratonera. El ratón se dio cuenta del peligro que corría y recurrió a los otros animales de la granja buscando ayuda, y como ninguno de ellos se sentía amenazado por la herramienta para cazar ratones, que los dueños habían comprado, no prestaron atención a esa nueva condición; era simplemente una trampa para cazar ratones y ellos no eran ratones. Al final del cuento todos los animales de la granja resultaron afectados y de manera grave.

Esta situación es muy común, pues pensamos que si no nos afecta directamente ya no nos afectará jamás y podemos continuar nuestra vida como si nada pasara.

Salto, luego de esta introducción, a mencionar la existencia de un protocolo firmado en París, por los representantes de los países industrializados, quienes de alguna manera gobiernan las políticas mundiales, en donde se acordó darle sepultura a los combustibles fósiles, en especial a la oveja negra, literalmente, el carbón. En Europa (nuestro mercado natural de carbón) iniciaron agregando una carga impositiva muy alta para aquellos que quieren continuar generando energía con carbón, tan alta es que influye directamente en la viabilidad del negocio. Cualquiera de nosotros podría decir: y a mí que me afecta, ese es un problema de los dueños de las plantas generadoras… Pero la cosa no es tan así, ya que, si ellos no compran carbón, nos vemos en serios problemas de continuidad del negocio. Analicémoslo de esta forma: al no haber demanda como sucede hoy, el precio de venta de nuestro mineral cae de manera dramática como de hecho ha pasado, afectando las finanzas de empresas que hacen minería de carbón en esta zona; no lo digo yo, ya lo hemos visto: minas cerradas en el Cesar y flujo de caja de la empresa Cerrejón, que ha sido negativo desde el año anterior.

Bien, hasta aquí son cambios en los cuales no hemos intervenido, sucedieron y a lo mejor ni cuenta nos hemos dado con la suficiente anterioridad para replantear nuestro accionar.

La empresa Cerrejón y sus dueños han visualizado cómo adaptarse a los cambios presentes y a los que vienen a corto plazo, lo decíamos al inicio, el cambio es la constante. En algunas revistas financieras se informa que alguno de los dueños de Cerrejón quiere vender su participación en esta mina, la pregunta que me asalta es: ¿quién querrá comprar en esta época de incertidumbre? Sin saber mucho quienes vendan ahora, quienes lo hagan tienen que vender a precio de huevo, y quien compre debe tener una o varias opciones, que hagan viable el negocio.

El inconveniente para minar carbón en la mina de Cerrejón son los costos de hacer la minería por su complejidad, mantos inclinados, inconvenientes gubernamentales-ambientales y un costo alto de mano, aunque nos empeñemos en negar, es superior al promedio en Colombia. Las nuevas condiciones, han afectado a la empresa minera Cerrejón, de tal forma que para seguir operando es necesario hacer cambios significativos para adaptarse a esta nueva realidad; es posible que estos cambios necesarios tengan hoy a Cerrejón en huelga, la cual tiene visos de llegar hasta el tiempo máximo que dispone la ley en estos casos.

Invito a ambas partes a que se sienten a dialogar planteando formas de trabajar las diferencias de una manera distinta, concentrándose inicialmente en resolver lo concerniente a la Convención Colectiva de Trabajo (pliego de peticiones y puntos demandados por la empresa) para luego establecer acuerdos de cómo iniciar a trabajar la implementación del cambio de turno propuesto por la compañía, de tal forma que se convierta en un gana-gana, ya que es mejor trabajar en un turno diferente al actual a no tener trabajo; existe preocupación por la pérdida de puestos de trabajo, sin embargo seguramente existen empleados interesados en unos planes sobre su futuro que podrán acogerse al plan de retiro voluntario que Cerrejón facilita y otras propuestas de la organización que ayuden a este cambio. ¡Pensemos y actuemos acorde a la nueva realidad del negocio de carbón!