La semana de Uribe

El pasado fin de semana con su respectivo puente festivo del 12 de octubre, podemos llamarlo que fue la verdadera ‘Semana de Uribe’, como seguramente lo presagió en el año 2007, cuando el entonces mandatario de los colombianos emitió el decreto mediante el cual solicita que se incorpore al calendario académico de la educación preescolar, básica y media, “cinco (5) días de receso estudiantil en la semana inmediatamente anterior al día feriado en que se conmemora el Descubrimiento de América”. Y no nos referimos porque algunos estudiantes y padres de familia le agradecen al entonces presidente haber decretado el receso que consideramos en esta época de pandemia cayó como anillo al dedo, sino porque en medio del mundo de la política y las actividades judiciales, Uribe quedó libre de un proceso que se adelanta en su contra y en la que judicialmente recupera la libertad, y el otro hecho es que en Miami, una de sus calles lleva el nombre de expresidente colombiano.

 La llamada ‘Semana de receso escolar’ o ‘Semana de Uribe’, como la quieran llamar, no fue tan gratificante para el estudiante y padre de familia que viene de acompañar a sus hijos de las actividades escolares, como seguramente pudo haber sido para el propio Álvaro Uribe, que en la semana que él se ideó, recobró su libertad y su nombre suena en una de las calles de Miami.

Debió ser una semana de mucho agrado para Álvaro Uribe, su familia y sus séquitos de seguidores. Semana que para muchos le han dado algunos sanos calificativos, para los confusos es una paradoja y para sus acérrimos contradictores lo enjuician con sus epítetos, pero cualquiera que sea la retórica que le quieran colocar al discurso, considero que el expresidente y exsenador, más no expolítico, pudo haber vivido su mejor semana con los acontecimientos que se dieron en Colombia frente al proceso judicial que se adelanta en su contra y que lo deja en libertad, mientras que  el condado de Miami-Dade, aprobó darle el nombre ‘Álvaro Uribe Way’ a una de sus calles.

Utilizado la medición de la percepción, Álvaro Uribe es uno de los políticos colombianos más odiados por sus opositores, pero el más querido por sus seguidores y sus problemas de salud como el Covid-19 y judiciales con la medida de aseguramiento, fue celebrada por quienes quieren que sus sucesos de dolor y sufrimiento vayan más allá del padecimiento del ser humano, pero como dicen los viejos, tiene las siete vidas del gato, que de todas se salva, mejor dicho, todo mal que le desean a Uribe, pareciera que quien se lo dice se le devolviera con creces.