Recta final

A casi dos meses de terminar este 2020, entra en la recta final el primer periodo de gobierno de los actuales alcaldes de La Guajira y del gobernador.

La situación poco ha cambiado desde que asumieron sus cargos el primero de enero de este 2020, debido entre otras causas, a la pandemia que se sigue viviendo por el Covid-19 que ha cobrado la vida hasta el momento de 390 personas de más de 9.500 casos.

El virus dejó al descubierto las serias debilidades del sector de la salud en esta región del Caribe colombiano, especialmente en sus hospitales que no cuentan con las capacidades para atender a los pacientes por Covid-19 y otras patologías.

También mostró las debilidades de los actuales gobiernos, en la conformación de sus gabinetes y de las secretarías de Planeación columna vertebral de las administraciones.

Los problemas de agua continúan, la falta de empleo, vías totalmente deterioradas, problemas alimentarios en las comunidades indígenas, amén de otras que hacen parte de este rosario de necesidades.

Es momento de evaluar internamente cómo se han movido para empezar a conjurar la crisis social que siguen viviendo los guajiros, para actuar de manera acertada en un tiempo que pasa muy rápido.

Los alcaldes tienen la enorme responsabilidad de abordar sus planes de desarrollo para empezar a ejecutarlos muy a pesar del Covid-19,  porque las administraciones no se pueden detener y esa no podría ser la excusa.

Si realmente quienes ostentan el poder buscan un reconocimiento en las comunidades, deben desde ya autoevaluarse porque pasado diez meses cuentan con la suficiente información y herramientas para determinar claramente si sus inmediatos colaboradores ponen todas sus capacidades profesionales y éticas al servicio del bien común, si son realmente capaces de sacar adelante los procesos, si existe el compromiso con un programa de gobierno o simplemente llegaron a ganarse un sueldo y a ejercer presiones indebidas a los contratistas.

Las quejas quedaron a un lado,  es hora de las soluciones a los graves problemas que padecen los guajiros, y el momento de impulsar obras macro que transformen a este Departamento a partir de renglones importantes de su economía como el turismo, y los nuevos emprendimientos de los jóvenes profesionales que se abren camino para impulsar el sector privado.