Saúl Hinojosa Fernández, un juntero elegante, culto, músico, parrandero e impecable

Saúl Enrique Hinojosa Fernández nació el 19 de julio de 1934 en La Junta, La Guajira “mi pueblo amado”, su madre lleva por nombre Luisa Elena Hinojosa y su padre Bolívar Fernández, hermano de Alberto Fernández, quien fuera el cantante de aquella agrupación famosa: ‘Bovea y sus Vallenatos’, que interpretaron tantos éxitos, principalmente del maestro Rafael Escalona.

Ellos heredaron la música de sus padres Luis ‘Luisito’ Fernández, quien tocaba la trompeta, el redoblante y el bombo, la madre era cantante oriunda de Atanquez, departamento del Cesar, su nombre de pila era Beatriz Mindiola.

Mi invitado de hoy tuvo un grueso número de hermanos, de madre Abel, Juan Segundo y Ana ‘Anita’Díaz Hinojosa; de sus hermanos de madre fue el menor y de sus hermanos de padre el mayor, ellos son Luis, Saúl, María Emilia, Bolivia, José Elías, José María, Natalia Elena y Rafael Fernández Sajauth, en Barrancas tiene a Emilce y Óscar Solano Fernández, en El Hatico, Fonseca, está Franco Acosta Fernández y en Villanueva su padre también engendró un hijo que hoy en día es sacerdote y del que no se saben más datos, son un total de 14 hermanos, larga familia la del primo Saúl.

Su infancia transcurrió rodeado de flores del campo y el sutil olor a boñiga que emanaba de las vacas que ordeñaban en la madrugada muy cerca a su casa, también palpó los rebaños de ovejas y cabras que pastaban en la plazoleta de su natal La Junta. Desde niño le gustó cantar, su mamá decía que él tenía de dónde salir músico por el lado de los Fernández.

Cuando cumplió 8 años el primo Saúl se radica en Uribia, Alta Guajira, donde permanece varios años precisamente donde la mamá de ‘Lucho Run Run’, muy conocido en San Juan del Cesar, su hermano de crianza.

Allí termina sus estudios primarios, el bachillerato lo hizo en el colegio Loperena de la capital del Cesar, donde demostró sus cualidades de músico, hizo parte de la banda cívica o banda de guerra tocaba la trompeta.

Cuando termina su secundaria regresa a Uribia, donde trabaja inicialmente en una empresa de provisiones de agua, más tarde asume el cargo de registrador de ese municipio, estas ocupaciones las alterna con los ejercicios de la música tanto así, que logró cantar varias canciones en wayuúnaiki, dialecto indígena que manejaba a la perfección, cantaba una canción que se llama ‘Piénsalo bien muchacha’.

De muchacho se reúne en Uribia con sus amigos y compañeros de barrio y conformó un conjunto musical con instrumentos artesanales.

Cuando salía a vacaciones a mitad de año o en diciembre, siempre se venía para San Juan y su posada no era otra que la casa del tío Aniceto Hinojosa, casi al frente vivía Josefina Mendoza, una agraciada jovencita sanjuanera que lo cautivó desde el primer momento que la conoció.

A ella le serenateaba e interpretaba canciones a menudo, incluso le componía y con su guitarra le cantaba para complacerla, la conquistó y se casaron. De esa hermosa unión nacieron tres hijos  Jorge Eliécer, Eliris ‘Lili’ y Nasly Mercedes, esta última fue la musa que inspiró al reconocido compositor Hernando Marín Lacouture para componer una de las canciones más bonitas del folclor vallenato la tituló ‘Sanjuanerita’, la grabó el ‘Jilguero de América’, Jorge Oñate, al lado de Juancho Rois, un verdadero clásico.

Cuando murió mi tío Joaquín Sierra, su viuda requería con urgencia un administrador para la finca ‘Campoalegre’ y nombró a mi homenajeado de hoy Saúl Hinojosa para este cargo. Por este medio ayudó a mucha gente de La Junta y La Peña, los empleó en dicha hacienda, armó un gran equipo de trabajo para sacar adelante aquella productiva tierra y con creces que lo logró.

Más tarde llega a su natal La Junta y funda el colegio Santander, donde la prioridad era enseñar a comportarse bien, con buenos y finos modales, lógicamente que también se enseñaban las cuatro operaciones, suma, resta, multiplicación y división, en la parte de escritura y lectura se hacía mucho énfasis en la ortografía al escribir y se esmeraba porque sus alumnos aprendieran a leer muy bien sin gaguear. Tenía estudiantes de La Junta y todos los pueblos de alrededor como La Peña, Lagunita, Los Haticos entre otros, allí contó con el apoyo de uno de sus entrañables amigos Fabio Gutiérrez, la escuela estaba ubicada al lado de donde está hoy la Iglesia San Antonio de La Junta, La Guajira.