Crisis del Transmetro: problemas de financiación ahogan al sistema

La crisis financiera que desde hace varios años arrastra Transmetro, y que empeoró por los efectos de la pandemia en la demanda de transporte público, volvió a dejar a más de 60.000 personas sin su habitual medio de transporte por segunda vez este año.

Las empresas Metrocaribe y Sistur, concesionarias encargadas de la operación de la flota de buses, decidieron paralizar sus actividades por el déficit que arrastran y porque no pudieron conseguir los dineros del sector financiero para mantener Transmetro en funcionamiento, pese a que han presentado varias alternativas para garantizar la viabilidad del sistema.  Los bancos se han negado a desembolsar por las deudas de ambas empresas.

“Desde el año pasado a principios de la pandemia se venía trabajando con los bancos. Se les ha presentado tres modelos de restructuración, en el último fue el 1 de marzo, fecha en la que se inició la retención de recursos y presentamos una modelación en compañía de sustentos variables con el ente gestor. Los bancos durante todo este tiempo nos retuvieron los recursos. En marzo tuvimos una reunión definitiva y quedamos a la espera de una respuesta”, dijo Juan Carlos Rodríguez, vocero de Metrocaribe en diálogo con Sistema Cardenal.

El ejecutivo expresó que ante la negativa de los bancos de liberar los recursos que Transmetro (ente gestor) le paga a los concesionarios por la operación del sistema, tanto Metrocaribe como Sistur se quedaron sin oxígeno para seguir funcionando. No hay dinero para pagarles el salario a los trabajadores y por eso hoy se encuentran en sus casas.  

“El banco Davivienda prefirió cobrarse primero los intereses y la liberación de recursos no se va a dar por lo solicitado. De 1.700 millones que teníamos, nos van a dejar aproximadamente 690 millones  donde tenemos unas obligaciones laborales por casi 1.000 millones de pesos. Vemos que no hubo la voluntad de un compás de espera”, agregó Rodríguez.

Y para empeorar la situación financiera, las empresas de transporte público colectivo de Barranquilla y su área metropolitana le deben a Transmetro más de 13.000 millones de pesos correspondientes al Fondo de Estabilización Tarifaria.

Desde antes de la pandemia, varias empresas de transporte ya estaban incumpliendo con sus aportes al FET y la emergencia sanitaria disminuyó notablemente los ingresos de Transmetro desde el sistema de buses colectivos.

¿Cuándo regresa el Transmetro?

De acuerdo a Juan Carlos Rodríguez, una de las opciones que le quedan a Transmetro para volver a circular por Barranquilla son que la Alcaldía conceda un auxilio por 10.000 millones de pesos para cumplir con las obligaciones más urgentes y reactivar la operación.

La otra alternativa es que el Congreso de la República apruebe en la reforma tributaria la creación de un fondo destinado a rescatar a los sistemas de transporte masivo que se encuentran en crisis económica por los efectos de la pandemia. Aunque esta alternativa podría tardarse varias semanas en materializarse.

Buses colectivos, insuficientes para cubrir la demanda

Para enfrentar la parálisis de Transmetro el Área Metropolitana de Barranquilla, ente encargado de regular la operación del transporte público en la ciudad y los municipios vecinos, autorizó de forma temporal a varias empresas de la red de Transporte Público Colectivo a operar en las rutas que solían ocupar los articulados del Transmetro. Sin embargo el gremio transportador reconoce que esta medida es insuficiente para cubrir la totalidad de la demanda.

“Esto realmente es un paliativo para la situación. Tengamos en cuenta que estas empresas tienen sus rutas ya asignadas a las que también debe prestarles servicios y entonces se designan una parte de sus vehículos para cubrir las necesidades de la troncal dentro de lo que las posibilidades permitan”, dijo Giovanni Ramos, vocero de Analtra.

De acuerdo al gremio, una de las limitaciones del plan de emergencia de la AMB es que los buses de Sobusa, Coochofal y La Carolina autorizados para cubrir a Transmetro, sólo están funcionando en las rutas troncales, es decir, la avenida Murillo (calle 45) y la avenida Olaya Herrera (carrera 46), pese a que gran parte de los usuarios que usan estas rutas llegan hasta allí usando los buses alimentadores que se internan en los barrios que están lejos de las mencionadas rutas troncales. Esto hace que en la práctica miles de personas no tengan rutas de transporte cerca de sus casas y por eso tengan que hacer recorridos más largos para llegar a sus destinos, afectando sus rutinas y sus presupuestos.