Rodolfo Peláez Núñez ‘El Pungui’, un villanuevero visionario del transporte especial

He venido a sembrar en el olvido, los recuerdos que lágrimas provocan, pero sin riego veo que han renacido y la tristeza y el dolor evocan. Difícil olvidar lo que ha crecido dentro del corazón, sus raíces enfocan con el alma, que es un inmenso nido lleno de luz y amor que paz invocan. 

Cada vez que invoco esa infancia feliz, donde crecí y me hice a punta de luchas y esfuerzos, llega a mi mente la figura de Rodolfo Peláez Núñez, ‘El Pungui’, como es conocido cariñosamente en Villanueva.

Con él  y otros amigos de barriada en esa inocencia en que nos levantamos, con ‘Beto Pacho’, Jesualdo Bracho, Venancio Peña, Augusto Dangond, Luis José Brujes, Jaime Saurith, Rafael Pérez, Luis Erasmo Dangond, José Galo Sierra, Moisés Cujia, ‘Poncho’ López Montero, entre otros, evoco los juegos de esa infancia donde cada uno mostraba su creatividad e iniciativa para ganar dicho juego, y mi amigo Rodolfo Peláez era uno de ellos que provocaba la risotada general, como por ejemplo en el juego ‘La libertad’ y era tanta la creatividad y la iniciativa de Rodolfo que ante sus ocurrencias volvíamos a quedar prisioneros por lo novedoso en él. 

Era el comentario de la semana en el barrio, de las inventivas de ‘El Pungui’ para el juego y esa risa contagiosa se trasladaba a nuestras viejitas que en medio de las pruebas de la escasez,  les servía como un paliativo para sus penas. ¡Qué tiempos aquellos de la infancia! 

Esa creatividad y esas iniciativas de la infancia las puso en práctica mi amigo Rodolfo mucho tiempo después para convertirse en un gran empresario de transporte de los mejores en el Cerrejón, con su esposa Judith Alvarado de Peláez fundó Transalpe, sigla que significa ‘Transporte Alvarado Peláez’ y fue exitoso en esta materia, se convirtió en un visionario en esta área y adquirió en todo el Sur de La Guajira, las estaciones que hoy funcionan al servicio de Amtur, que labora con la Multinacional Minera. 

Con ‘Transalpe’ en su momento, se convirtió Rodolfo Peláez en un permanente generador de empleo para su pueblo y en un servidor extraordinario de su comunidad.

En esa línea como empresario jamás ha cambiado de actitud, que es un problema frecuente en el ámbito guajiro. La misma sencillez, la misma humildad y los mismos principios de hombre de bien, han continuado incólumes en este personaje villanuevero. 

Otra de sus facetas es lo jocoso en él y donde le han sacado gran cantidad de chistes, unos de verdad y otro producto de la inventiva de uno de sus mejores amigos, Jesualdo Bracho Maestre, fallecido recientemente, y de su profesor de infancia José Lucas Daza Peña. 

Producto de su carisma y personalidad, fue un mujeriego empedernido, hasta que le llegó su ‘tatequieto’ en el corazón: Judith Alvarado, quien se convirtió en su bastión de sus empresas, su apoyo incondicional como esposa y como ejecutiva.  

A Rodolfo Peláez Núñez la vida lo ha premiado dándole otra oportunidad. Producto de que estuvo muy delicado de diabetes y del corazón, donde hace unos cinco años recibió un reencauche en su vida buena y generosa, un trasplante de corazón de un joven de 36 años y un trasplante de riñón, lo que le ha devuelto la vida con creces.

Dedicado a su familia y sin olvidar su espíritu de empresario, mantiene aún tres parqueaderos en Villanueva, San Juan del Cesar y Fonseca, que funcionan como terminales para ‘Amtur’ para transportar el personal de Cerrejón.  

Rodolfo ha sido un excelente padre, a todos les dio una carrera profesional, y quien no estudió fue porque no quiso. Entre sus hijos destacamos a Rafael Andrés, exconcejal de Villanueva; Rodolfo el de Urumita, médico; Rodolfo dedicado a los negocios de su padre y con su misma ideología; David, Ingeniero de Sistemas; Susana, esposa del concejal de Riohacha, Olimpo Núñez; Liliana, Reine, Angie, abogada, especialista en Derecho de Familia y Comisaria actual de Familia de Villanueva; y Andrea coordinadora Hseq en la empresa Maxo del Cerrejón, Ingeniera Industrial, especialista en Salud Ocupacional y con Maestría en Gerencia de Recursos Humanos; Adriana, quien lo tiene como su papá con ese cariño que él le ha dado y es odontóloga de profesión. Son ocho hijos profesionales y los seis que no estudiaron tampoco lo han defraudado. 

Hijo de los mejores y lo demostró con su mamá, la recordada matrona Susana Núñez para dar testimonio de ello. Era hermano sin par, o sino que lo digan Magali, Huberlando, Estivenson ya fallecido, Álvaro, Sonia, ‘La negra’, Jaime, entre otros y como amigo es incondicional y con un humanismo mostrado a toda prueba entre la gente de su barrio y entre todos los que los quieren en Villanueva y fuera de ella.

Cuando estuvo delicado de salud, que no es disfrute sino un mundo estrecho, que los mantuvo tristes y angustiosos y el corazón incómodo en el pecho, por su pronta recuperación y con la ayuda de Dios se recuperó para bien de todos y el Todopoderoso le dio otra vida para seguir sirviendo y amando a su familia. Evocando su juego de infancia, consiguió con la ayuda del Señor, la libertad para su salud y su vida contagiosa de alegría ¡Que así sea!