Senadores por La Guajira

En poco más de seis meses se realizarán las elecciones legislativas en Colombia de senadores y representantes para el periodo 2022 – 2026. Desde la constitución de 1991 La Guajira, además de sus dos escaños en la cámara, sólo ha elegido tres senadores oriundos de su territorio, el último de ellos para el periodo 2010 – 2014; es decir, en las dos elecciones pasadas no alcanzó a elegir al menos un senador nativo.

Esta situación ha originado permanentes, y a veces acaloradas, discusiones entre líderes de opinión, dirigentes sociales y miembros de varios sectores políticos, quienes legítimamente consideran que es perentorio contar con un senador nativo, con la suficiente capacidad de liderazgo y representatividad del pensamiento y la cultura de La Guajira, para fortalecer la presencia del Departamento en el poder legislativo, lo que facilitaría abrir espacios de relacionamiento con el poder central para gestionar e influir en la canalización de inversiones hacia este territorio con el propósito de solucionar sus enormes y cada día más apremiantes necesidades.

Con un potencial electoral superior a los 580,000 sufragantes, las aritméticas nos indican que en La Guajira se pueden elegir más de dos senadores oriundos de sus entrañas, aun con una abstención electoral del 50%. Por supuesto que para que ello sea posible se requieren unas condiciones de liderazgo social transparente y sin egoísmos, una eficiente organización de las comunidades, un sólido compromiso para la búsqueda de soluciones a las necesidades colectivas y un efectivo trabajo en equipo; precisamente de lo que menos hemos tenido en nuestra sociedad Guajira hasta ahora.

Pero además de elegir senadores nativos, con ese potencial electoral se puede apoyar, sin vacilaciones ni temores, a otros aspirantes al Senado no nativos con afecto por La Guajira y que impulsen iniciativas y proyectos orientados a soluciones efectivas a las necesidades de nuestras comunidades. En este contexto, como no apoyar la gran gestión de uno de los aspirantes al senado, no nativo, quien ha estado impulsando el proyecto para implementar sistemas individuales autónomos de generación de energía con tecnología solar fotovoltaica para 4.169 familias en las zonas rurales dispersas no interconectadas de la Alta Guajira, pertenecientes al municipio de Uribia, con el fin de solucionar las falencias energéticas de esta sufrida región.

Las necesidades de La Guajira son tan grandes y retadoras que nos obligan a tener una actitud positiva y una mente abierta para aceptar la diversidad y para unir esfuerzos que permitan lograr sinergias entre nativos y no nativos para solucionarlas. Bienvenidos los aportes positivos de todos los que quieran contribuir con un mejor futuro para las comunidades de La Guajira. El proyecto de energía antes mencionado es una muestra de todo lo que se puede lograr.

En las circunstancias actuales es indispensable un apoyo robusto, desde la perspectiva del poder legislativo, a la insuficiente gestión gubernamental del departamento y de sus municipios. Así podremos avanzar en una forma menos traumática en la superación de la tragedia actual, que nos muestran esos vergonzosos indicadores de pobreza y de necesidades insatisfechas, siendo el Departamento con la mayor contracción de su PIB del país durante el 2020, lo que tiene a La Guajira como una de las regiones más atrasadas y vulnerables del país. Sólo así podremos potenciar y resaltar los muchos aspectos positivos de este hermoso territorio, sin que se desvanezcan ante la recurrencia de los hechos negativos.