Lucho Díaz, puro potrero

Tiene el talento para jugar bien con la pelota, para conducirla con habilidad, encarar rivales y dejarlos regados por el piso, y tiene la magia y picardía propia del “jogo bonito” brasilero para inventar jugadas de fantasía y culminarlas con goles espectaculares como los que le hizo a Brasil y Argentina en la reciente Copa América, y el del último sábado que le metió al Sporting en la liga de Portugal, menos de 48 horas después de haber jugado en Barranquilla en el triunfo de Colombia frente a Chile, partido en el que además fue figura y marcó el tercer gol.

Qué grande eres Lucho Díaz, sos un fenómeno, un crack del fútbol, predestinado por los dioses de este deporte para brillar con luz propia en el firmamento del fútbol mundial. Póngale el epíteto que usted quiera, lo cierto es que estamos ante un jugadorazo, excepcional, distinto, que va a hacer historia en el fútbol colombiano, y que para orgullo nuestro es guajiro; si fuera brasilero o argentino costaría cien millones de euros como mínimo y ya lo habría firmado el Real Madrid, el Barcelona o uno grande de la Premier League.

Lucho es un jugador de potrero, salido de la cancha del barrio Lleras de su natal Barrancas – La Guajira; allí se formó jugando libre y naturalmente, es decir sin táctica ni estrategia. Esos pelao´s juegan con pasión, corren, meten pierna sin miedo a rasparse la rodilla con la tierra, juegan descalzo o con cualquier botín, con lluvia, sol, piso seco, mojado, y en cualquier lote vacío que se encuentran, o en la calle. Esos fueron los espacios donde se formó Lucho Díaz como futbolista, igual como paso con Maradona y Carlitos Tevés, en Villa Fiorito y Fuerte Apache, dos barriadas marginales de Buenos Aires-Argentina, o como Ronaldinho y muchos jugadores brasileros salidos de las favelas más pobres de Río o Sao Paolo, o de las playas de Ipanema o Copacabana, que lo único que tenían para salir adelante era talento para dominar un balón, y gracias al fútbol dejaron la pobreza, y fueron figuras y glorias del fútbol mundial.

A  pesar de su problema de desnutrición cuando niño, haberse formado y salido del potrero le sirvió a Lucho para ser fuerte y rápido, es pícaro para jugar; sabe desmarcarse, recibir la pelota y perfilarse para el gol, virtud que pocos jugadores colombianos tienen, a Lucho por el contrario le gusta el gol, define bien y los celebra con el alma.

La liga de Portugal no es de las más competitivas de Europa, sin embargo ha servido de trampolín a grandes jugadores colombianos para dar el salto de calidad hacia España, Italia o Inglaterra. Este equipo del Porto en particular les abrió las puertas del viejo continente a jugadores como Falcao, James, Jackson Martínez, Guarín, entre muchos jugadores nacionales que han pasado por ahí. Puso sus ojos en Lucho y se hizo a un diamante que seguramente será bien vendido.

Calidad no le falta a Lucho para jugar y deslumbrar en una liga superior, por eso ojalá pronto lo veamos en otro equipo de más quilates como el Real Madrid o el Barcelona de la liga española, o uno de los Manchester de la premier, o jugando para un grande de la seria A del calcio Italiano, porque con la capacidad y el talento que tiene para jugar bien debe volar más alto que en el Porto donde la está rompiendo.

Lucho está en el radar y la mira de los mejores equipos del mundo, pronto un equipo grande ofertara por él, lo importante es que siga jugando y creciendo como futbolista al más alto nivel con Porto, y que no pierda la humildad por la fama y el dinero que llegarán, fruto de su esfuerzo, disciplina y consagración como la nueva estrella del fútbol colombiano, que bien merecido lo tiene, mientras sus paisanos guajiros disfrutamos su talento en la cancha y nos sentimos orgullosos de este muchacho wayuú que está dejando muy en alto el nombre de nuestra tierra.