La señora María Sierra es la musa del acordeonero y compositor Nicolás ‘Colacho’ Mendoza, a quien le inspiró la canción ‘De La Junta pa’ La Peña’, que fue cantada por Diomedes Díaz e incluida en la producción ‘Fiesta Vallenata Vol. 7’, escuchado desde 1981. Consideramos importante conocer la historia de esta mujer que inspiró a ‘Colacho’ para componer tan importante canción.
Pregunta Noralma Peralta (NP): ¿Cómo te parece que la gente te quiere conocer, saber quién eres; qué tal si hablamos de tu vida, cosas que yo no sepa y hacemos una nota sobre ti?
Responde María Sierra (MS): “¿Qué te digo de mí? Yo he sido una mujer muy feliz, poco tengo que resentir de la vida, yo vivo agradecida con Dios, porque no tuve el apoyo que pienso que merecía mi personalidad, mis condiciones y hasta mi belleza, para haber llegado más alto, pero, ahora tengo todo, porque tengo a mis hijos. Mis hijos son mi felicidad, son un ramillete que no dejan de retoñar nunca, ellos y mis nietos son mi felicidad completa, me aman y yo los adoro por parejo a toditos. Yo te digo una cosa, si cuando yo era una niña hubiese tenido un Luis Mendoza apoyándome, no me ataja nadie, mirá que sin tener un apoyo, siento que no lo hice tan mal”. Me espetó María Sierra, como si necesitara desahogarse.
NP: Quise saber un poco de su niñez, pero no tiene grandes recuerdos, al parecer el hecho que más le marcó, fue haber crecido en La Junta, en la Casa de Orcania Maestre y Gabriel Gutiérrez.
MS: “Yo nací y me crié en La Peña como hasta los 10 años, de ahí, ‘Caña’ y ‘Gabe’ Gutiérrez, tenían el afán a mi mamá, que una niña tan bonita merecía ser criada en mejores condiciones: yo estuve de acuerdo y mamá me dejó ir, pero que va, yo me fui porque pensé que me iban a poner a estudiar y no fue así, viví sabroso con ellos, eso sí, me enseñaron muchas cosas buenas, pero no me dieron el apoyo que yo merecía y necesitaba. Eso sí yo en esa casa mandaba, los hijos de ellos me obedecían y cuando íbamos para La Esmeralda (la finca de los Gutiérrez) el puesto más importante en el carro era para mí. ‘Caña’ vivía pendiente de que me viera bien”, me decía María arréglese, póngase bien bonita que vamos a salir o para que vaya a tal parte; de ella aprendí a estar siempre bien presentada. También aprendí todo lo que hay que hacer en una casa y a cuidar niños, yo fui como la mamá para sus hijos, y su compañera fiel. Me indicó orgullosa. En nuestros pueblos del rededor de San Juan, era normal, dar a vivir a las hijas, a personas que vivían en la cabecera municipal, cuando no se tenían las condiciones para darles estudios, era como un trueque, las muchachas ayudaban en las casas y a cambio les daban estudios, una práctica que permitió que muchas mujeres de La Peña estudiaran.
NP: ¿Lo raro es que en este caso la pareja que adoptó a Mary era de La Junta, quise saber por qué?
MS: “Bueno no sé si tú sabes que mi papá se envenenó, que mi mamá quedó sola con Rosario, con Rigo y conmigo, y como ‘Caña’ era familia de mi papá, José Joaquín Sierra, él era de La Junta, primo de Leandro, de Emiro, de Kin, Amira, Raúl, de todos los Sierra de La Junta. Bueno, ‘Caña’ venía a visitar a mamá, con ‘Gabe’ y como eran familia de mi papá, me dejó ir; pero yo vivo agradecida de ‘Caña’ y ‘Gabe’, fueron 5 o 6 años en los que fui muy valorada, en el sentido que yo mandaba en esa casa, ellos me dieron seguridad de mi misma, lo único es que, no me pusieron a estudiar, que era lo que yo quería.
Ya después que me vine, sus hijos no me dieron la importancia que creí tener para ellos, más nunca me hicieron parte de sus vidas, la única era María Teresa, la de Leandrito, (qepd), que seguimos siendo amigas, pero ni más. Yo fui al velorio de ‘Caña’, porque me di cuenta fue cuando murió mamá también, pero del de ‘Gabe’ no me enteré sino después, y fui a la misa no sé si de novenario o de cabo de año.
Ahí estaban los hijos, fue un encuentro normal, no como yo esperaba, por la cercanía que aún había en mi corazón; pero yo andaba con Luis Mendoza, tú sabes que a mí me encanta lucir esa medalla, jajajajaja cuando me vieron con él, hasta foto nos tomamos… jajajaja. Tú sabes que a él en La Junta lo adoran. Por eso te digo y siempre te diré: yo vivo orgullosa de mis hijos, son mi más grande satisfacción son 6 profesionales excelentes en lo que hacen y les ha ido muy bien siempre, gracias a Dios.
NP: ¿Cuándo volviste a La Peña?
MS: “Mamá fue por mí y me trajo, ya yo estaba grande tenía como 15 o 16 años. Ya yo había aprendido a vivir por mi propia cuenta, oite, ya era una mujercita y no le obedecía mucho a mamá, me daba unas paleras… Jajajaja pobre mamá. Yo le huía, cuando me iba a pegar, salía corriendo para donde el señor Samuel y la señora Celia, allá me escondía hasta que le pasaba la rabia. Y en esas fue que terminé enredá con Dimas y quedé embarazada de mi primer hijo, Luis Mendoza; desde entonces me quedé a vivir donde la señora Celia y el señor Samuel, que me dieron todo su apoyo, su primer nieto, su adoración, imagínate, mi suegra pasó a ser mi comadre, ella me bautizó a Luis Mendoza.
Yo vivía allá con Dimas en la casa de sus padres, me quisieron mucho a mí, sarna pa’ dame uña me faltó con esa gente. Yo he tenido esa suerte con mi familia y amistades, he sido muy querida. Después tuve a Blanca Cecilia, y a Dimas Alberto; estando embarazada, Dimas se fue de su casa para no vivir conmigo, se enamoró de otra mujer, y el día que mi hijo menor cumplió los 40 días, se casó con María Helena Cataño, eso me partió en dos.
Entonces yo me mudé pa’ la casa de Villia que quedaba diagonal, su familia me seguía apoyando, les dolió mucho el rechazo de él hacía mí, tanto que en esa casa no admitieron a otra mujer después de que salí. Él no hizo aprecio de mí como yo me lo merecía, y qué carajo, eso no me dolió tanto, como que no lo hiciera con mis hijos, nos abandonó por completo.







