Argemiro José Hinojosa: familiar, altruista, solidario, sencillo, reservado y colaborador

Argemiro José Hinojosa Sierra, mi queridísimo tío ‘Miro’, nació en Carrizal, jurisdicción de La Junta, La Guajira, muy cerquita de donde nació muchos años después el ‘Cacique de La Junta’, Diomedes Díaz, un 21 de julio de 1925.

Recuerdo que unos años antes de morir que visitó La Junta, lo transporté a Valledupar al Aeropuerto Alfonso López de regreso a la tierra que lo acogió desde muy joven: Cali. Me sugirió: “Sobrino José Jaime, vámonos por favor por la vía de Patillal, que quiero pasar por Carrizal y recordar la tierra donde nací”, –sus deseos son órdenes tío, le respondí.

En efecto desde La Loma divísanos una casita de barro con techo de zinc, que anteriormente fue de paja, y aseveró: “Sobrino, en aquella casita nací yo y varios hermanos”, dijo con mucho orgullo y nostalgia, “mi madre tenía muy pocos recursos y como pudo allí nos crió los primeros años, nos alimentábamos con leche de cabra, yuca, ahuyama y otros alimentos que se cultivaban en estas tierras. Hoy gracias a Dios todavía esta finca pertenece a mi primo hermano Alejandro Hinojosa, pues desde aquella época su padre, mi tío Luis Manuel, era poseedor de dichos terrenos”.

Estando muy pequeño vivió en una finca cerca de Codazzi con su madre, pero se enfermó, y por este motivo es traído a San Juan del Cesar donde su tío y padrino Aniceto Hinojosa; en este próspero municipio realizó sus estudios de primaria, en verdad al padre que él vio en su infancia y adolescencia fue a don Aniceto, quien le brindó el cariño, el amor y la hospitalidad de un verdadero padre.

Recibió los afectos de ‘Lola’ Cuello, ‘La Pipio’, a quien siempre visitaba, lo mismo de Raquel Hinojosa su hija; también compartió su infancia con su prima Sara ‘Nina’, personas estas que quiso entrañablemente.

Vivió una temporada en Valledupar al lado de su tío Luis Sierra y su esposa ‘Toña’, les colaboró en el almacén ‘La Favorita’ que era de propiedad de don Luis.

Estando trabajando en este almacén, un día cualquiera llegó su tío Joaquín Sierra, quien lo invitó a que se fuera a trabajar con él a Tuluá, a estas benditas tierras llegó en 1944, después de haber viajado a Barranquilla en bus y por transporte fluvial sobre el río Magdalena llegó a La Dorada, Caldas, en el barco se hizo amigo del capitán, porque además de ser una persona dulce y muy amable, le gustaba cantar, esta cualidad agradó mucho a la tripulación que no querían que se bajara; en su juventud muchas veces cantó en una emisora que existía en San Juan del Cesar, tenía una exquisita voz, nos asegura su esposa.

 Viajó también en tren en su travesía para llegar al Valle del Cauca, en Tuluá se encontró a la Sra. Ena y a Carmen Sierra que el queridísimo tío Joaquín había apoyado junto a otros familiares junteros para que le hicieran compañía en esas lejanas tierras del Valle.

Cuando llegó mi tío ‘Miro’ a la región del Valle del Cauca se ganó el afecto y cariño de todos, desbordaba inteligencia y se adaptaba fácilmente a cualquier nueva situación.

Los padres de mi tío ‘Miro’ son mis abuelos maternos: Luis Camilo Hinojosa Daza y María Sierra Oñate, sus hermanos: Luis Manuel, Víctor Julio, José Aníbal (el Negro Sierra), Tobías, Dilia María (mi adorada madre), Alfonso, Gustavo y Gloria.

De padre: Cristóbal, Jaime, Hernán, Rodrigo, Armando, Jesualdo, Jael, Tirza, Laureano y Alfredo.

Cuando el tío Joaquín presentó en sociedad a su sobrino ‘Miro’, la empatía y los brazos abiertos sobraron, rápidamente se dio a conocer ante la sociedad de Cali y Tuluá, hubo mucha química, el hombre cayó bien desde el principio, se hizo querer y apreciar de todos los vallunos, mi tío tenía una fluidez única, lo que le faltó en academia le sobró en sabiduría natural, no necesitó universidad para desenvolverse con soltura y elegancia en cualquier campo.

Inició trabajando en un molino de arroz de propiedad de su tío Joaquín Sierra y al poco tiempo se inicia como agricultor, siembra su primer cultivo de arroz en el que a propósito le fue muy bien, al poco tiempo se ubicó como uno de los cultivadores de mayor productividad, a raíz de este éxito en muy corto tiempo montó su propio molino al que bautizó con el nombre de España.

Además de su gran simpatía le acompañó otra cualidad era un gran bailador, por ello era el galán preferido de las damas, todas las caleñas bonitas querían bailar con él, era un excepcional parejo; fue edecán de muchas reinas de belleza y tuvo centenares de novias; hasta que a sus 36 años conoció a una preciosa y linda tulueña y se ajuició, con ella encontró la  horma de sus zapatos.

Su amor por ella fue tan grande que contrajo matrimonio enseguida; el nombre de la afortunada es Yolanda Cruz Bueno, todavía goza de excelente salud gracias a Dios, es hija de una prestigiosa familia del municipio de Tuluá. De esta fecunda relación nacieron tres preciosos hijos, dos hembras y un varón: María Lucía que es Arquitecta y reside en los Estados Unidos; Marta Isabel, Comunicadora Social, y Jorge Luis, Administrador de Empresas.

Mi tío ‘Miro’ mantuvo estrecha relación en Tuluá con unos primos que quiso como a hermanos ellos son: Carmen, Ena, Elvia, y Lácides se quisieron muchísimo.

Era un verdadero autodidacta, le fascinaba leer y su entretenimiento favorito era memorizar lindas y largas poesías, que declamaba con mucha propiedad, ante la mirada de admiración de sus familiares y amigos.

Viajador incansable, visitó Europa, África, el oriente, la India, Australia, se interesó siempre por el desarrollo agrícola de los países que visitaba y de la manera como mejorar la tecnología que él aplicaba en sus cultivos de arroz y caña. 

Dignidades que ostentó:

Fue presidente del Club Colonia de Tuluá; presidente de la junta de ferias de Tuluá; miembro activo de la junta nacional de Fedearroz; miembro de la junta de proveedores de caña de azúcar Procaña, durante los últimos 18 años.

Pero lo mejor de todo, enfatiza su adorada esposa, que fue un gran esposo, un gran padre, y excelente abuelo, gran miembro y líder de toda su familia, era consultado para la decisiones trascendentales de ella, y cuando le toca aportar era el primero en decir presente, además un gran creyente y temeroso de la palabra de Dios.

Nos dice la tía Yolanda que su diario vivir era de felicidad, y recibió un inmenso amor por parte de su núcleo familiar, además de todo aquel que lo conoció, pues se daba a querer fácilmente, era un verdadero ángel, su alegría era servir a todo el que pudiera.

Argemiro José Hinojosa Sierra, mi tío ‘Miro’, falleció repentinamente el 15 de julio del 2009.