¡Comencemos el cambio, aprovechemos las circunstancias!

No dice nada y orienta poco el nombre de esta columna. Es tan genérico que es posible que muchos de los que vean el titular dirán: “Debe estar relacionada con mensajes motivacionales de esos que tanto y a diario nos llegan, y tocan lo mismo”.

Probablemente esta primera impresión sea cierta porque después de tanto buscar información, de hacerle seguimiento al desenvolvimiento de dos procesos que se nos vienen, ahora en noviembre y diciembre, más que un mensaje motivacional es una petición y sugerencias para que se aprovechen esos momentos, esos procesos, para ir cambiando nuestras malas costumbres electorales, principalmente, y con más profundidad, nuestro marco político sobre todo el partidista que es el que más nos ha marcado la vida.

Se viene el 28 de noviembre la elección de dignatarios de las Juntas de Acción Comunal y en diciembre 5 la elección de los representantes en el Consejo de Juventud.

Cuando digo seguimiento es por el interés que me despiertan los procesos desde el punto de vista democrático; es por analizar lo que unos y otros aspirantes de esos procesos vienen adelantando como etapa promocional y creo que deberíamos aprovecharlos para poner las primeras piedras, de una vez por todas, para reeditar esas costumbres político-electorales que nos trajeron, que se nos colaron y potenciaron las criollas que aun cuando malas también, los daños eran diferentes en intensidad, y sin querer decir que nuestros varones electorales y caciques políticos hayan sido unos santos, indiscutiblemente hacíamos muchas de esas costumbres venales pero en muy baja dimensión y no con los ríos de dinero mal habido que nos prostituyeron lideres y costumbres.

No hay exculpación. Ellos y nosotros hemos hecho prácticas indebidas. ¿Y hacia dónde nos ha llevado eso? Hacia una lucha fratricida y corrupta por ganar o mantener el poder. Hacia una polarización ideológica, política, personal y familiar que a su vez se convirtieron en la base de las más impuras manifestaciones del comportamiento humano, como son la hipocresía y deslealtad.

Hoy los candidatos de uno y otro proceso, los de las Juntas de Acción Comunal y los de los Consejos de Juventud, con todo el derecho que les asiste están haciéndose propaganda para granjearse el voto popular de su vecindario, amigos y familiares y desafortunadamente el formato que están usando es el mismo de las viejas costumbres; el que se ha utilizado tradicionalmente y los efectos de esas campañas así, serán los mismos: comportamientos viciados.

Por eso, qué buena oportunidad es esta para llegar a la gente a ganarse el voto con planes y propuestas creíbles, fuera de exageraciones ilusorias, engañosas y mentirosas algunas. Qué bueno que con la verdad y la humildad por delante conquisten adeptos para que al final de los periodos para los que son elegidos, esos adeptos sigan creyéndoles, sigan siendo sus amigos sinceros, y se tome como ejemplo esa buena práctica política y electoral adelantada.

Qué bien que no se crean, para que no decepcionen, y no ofrezcan que al ser elegidos van a dar de lo que no tienen y van a solucionar lo que no les compete ni está a su alcance.

Qué bueno que la gente vaya a votar libremente, espontáneamente porque los convencieron las propuestas programáticas, el lenguaje sincero y claro y los buenos antecedentes de esos candidatos y no la dádiva o compra de voto, y falsas promesas que terminan en engaños.

Qué bueno que los electores, los sujetos más importantes en estos procesos, tomen conciencia de que sus necesidades personales y la solución puntual que reciban no pueden ser el móvil para ir a votar; que bueno sería que se piense en colectivo, en el bien común y “no dejarnos llevar o convencer por un lucro individual”.

Entonces, aprovechemos señores candidatos estas circunstancias político-electorales que se vienen para que iniciemos el cambio de las malas mañas, y los líderes, ustedes, los ciudadanos conscientes y la dirigencia en general pongan de presente la necesidad de ajustar nuestros procederes viciados a procederes honestos, democráticos y alejados de la corrupción al sufragante.

Señores electores, eso que hoy soluciona, mañana se vuelve a convertir en karma y vergüenza, pero, aun cuando conocemos que unos cuantos lo saben y no les importa, somos conscientes que a la mayoría si se les enseña con el buen ejemplo, si se cumplen con las propuestas programáticas y no se les engaña o ilusionan impunemente, esos electores, en estos procesos y en los que vengan, lo piensan y comienzan a cavilar, y si somos constantes en la pedagogía, lo practican, lo adoptan como costumbre sana de vida y de participación democrática.

¡Iniciemos ese cambio, arranquemos, hagamos campañas sanas, inteligentes y honestas!