Elegir políticos para gobiernen los técnicos

El avance de la tecnocracia en el Gobierno, viene menoscabando el desarrollo de los procesos democráticos. Si bien la elección del político como representante de un electorado supone algún grado de correspondencia, el tecnócrata no tiene ningún grado de compromiso con la ciudadanía. Pues el tecnócrata se encuentra convencido que por su formación y conocimientos tiene el derecho adquirido de asumir decisiones. 

Esta situación hace que se generen nuevas clases de relaciones entre los electores y los gobernantes.  Esto se evidencia en la ruptura entre la voluntad del elector y la acción gubernamental. Entre legitimidad y sapiencia. Pero no cualquier clase de sapiencia, se trata de conocimiento ligados con el área econométrica, de tecnologías de información y la dependencia de escuelas de pensamiento económico y público.

Paralelamente existe una estrategia mediática para desprestigiar la labor política.  En esencia se están eligiendo políticos para que gobiernen los técnicos. Esta relación se da dentro del contexto de un nuevo modelo de Estado, surgido a partir de la crisis del Estado, supuestamente voluminoso, lento e ineficiente. 

La propuesta sugerida era reducir el tamaño del Estado, hacerlo económico, eficiente y efectivo, el camino para hacerlo se centró en la propuesta de la Nueva Gestión Pública, paradigma elaborado a partir de los aportes de gestión del sector privado. De la misma forma se introduce incentivos para la mejora. Se introduce la paradoja que destruye la justificación del Estado, ya el Estado no soluciona las fallas del mercado, por el contrario, será el mercado el que solucione las fallas del sector público. Además de centrar la modernidad en el gobierno electrónico. Acompañaba a estos medios los sofismas de la descentralización y participación.

Debe reconocerse que el gobierno electrónico ha contribuido en la solución de tareas complejas de gobierno, mediante la aplicación de tecnologías de la información y comunicación, con importantes bases de datos para el desarrollo de programas sociales, como es el caso del Sisbén, el desarrollo de estadísticas, de indicadores y la implementación de canales de comunicación entre el gobierno y los gobernados a través de las posibilidades del Sistema Único de Información de Trámites.

De la misma manera, merece especial atención el desarrollo del software que genera soluciones eficientes para diferentes procesos estatales como puede observarse al interior del Sistema General de Regalías con el aplicativo Gesproy, o los desarrollos para la contratación como el Secop, o la Base de Datos Única de Afiliados sector salud, los sistemas de rendición de cuentas o la política de datos abiertos.

Aunque se pregone transparencia y acceso el instrumento técnico tiene la virtud de sesgar el acceso a la mayor parte de la población ¿Por qué? Porque la mayor parte de los ciudadanos no tenemos los suficientes conocimientos para acceder y usar esta información. Tenemos brechas enormes de conocimientos, de interpretación, de acceso y manejo de estas herramientas y tecnologías y desde luego de prácticas democráticas.