“Para conocer el alma de un compositor hay que remitirse a su infancia”: Fernando Meneses

En el marco del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, se llevó a cabo en la tarde de ayer en el Salón Brisas del Río del Hotel Saraje, el conversatorio ‘La poesía en la música vallenata’, en homenaje al compositor Fernando Meneses Romero, a fin de exaltar y conocer la trascendencia del folclor vallenato y la poesía.

En el evento, moderado por el director del Sistema Cardenal Stereo y Diario del Norte, Ismael Fernández Gámez, participaron el homenajeado Fernando Meneses Romero y el compositor Adrián Pablo Villamizar Zapata. 

El diálogo enfocado en la poesía como parte inspiracional nace de un primer proceso en el que surge al mismo tiempo la letra y la melodía, seguido de la obra gris, es decir, la construcción literaria al finalizar la canción, y una tercera etapa denominada “obra blanca”, la parte orgásmica del canto. Así lo afirma el homenajeado, sosteniendo que “para conocer el alma de un compositor hay que remitirse a su infancia y, de esta manera, se puede reconocer la expresión de emociones en la juventud y adultez del ser humano”.

Hernán Urbina Joiro, auditor médico, erudito académico, reconocido escritor y compositor, en su tesis considera la posibilidad de encontrar una variante que debe ser reconocida como el quinto aire denominado “paseo romántico sanjuanero”.

Rememora hacia el año 1974, vigencia en la que en el quiosco parrandero en la casa de ‘Joseíto’ Parodi, se debe la idea de la constitución del Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata, en el municipio de San Juan del Cesar, con el propósito de dar a conocer las canciones vallenatas de la década de los 70. 

La evolución de la poesía expresada a través de canciones registra la transformación personal de la composición del artista, predomina el género musical que más le aconseja su espíritu y reconoce este género como la mejor herramienta de expresión artística de la belleza material e inmaterial. 

Meneses Romero, refiere su libro y estatua ‘Momentos de amor’ sobre su vida hecha en piedra de barichara, así como la canción, que resume las fibras musicales que saben hablar de sentimientos, acompañada por una guitarra hecha de cuerdas finas que suenan a través del amor. 

De igual forma, asegura que “ama más la música que la medicina”, considerando la parte de la composición musical como un hilo conductor que va mucho más allá de lo obvio, expresando sus notas sentidas a través de “lo romántico y erótico, enmarcando siempre al ser más especial que ha creado Dios, la mujer”. 

La invitación a todos los compositores de la nueva era es lograr el atrevimiento que han tenido los intérpretes para rescatar la música tradicional vallenata.