Qué linda es la política

Es que cuando hablamos de política,  a eso debemos referirnos, a algo hermoso, algo lindo, algo verdaderamente palpable para una sociedad habida de reencontrarse con sus mandatarios, aquellos que fueron capaces de hacerlos creer en el servicio y el bienestar social.

La expresión política a eso debería referirse al arte de servir, el servicio a la comunidad es lo primordial, pero no, desafortunadamente, esta frase para muchos es sinónimo precisamente de lo contrario, política como sinónimo de Politiquería o el arte del engaño, la triquiñuela, corrupción y hasta la  vagabundina.

Qué linda es la política, si esa misma que da para todo, para premiar o para castigar, y es así como el mismo pueblo, pueblo, lo palpa, como el látigo para flagelar  al malo, o la pluma para enaltecer al bueno.

Ya al pueblo no se gana con carita o con palabras bonitas, un discurso bien ‘jalao’ o el gritar estrepitosamente en la plaza pública, el pueblo ha aprendido y ya no traga entero, a ese, hay que ganárselo es con ideas y propuestas serias, pues el “cojonal” de plata que antes se invertía, hoy en día también se puede perder, ya el tamalito y el juguito no basta, mucho menos los cincuenta mil devaluado pesitos, no, ya, no, ahora es con la fuerza de la verdadera propuesta, que se lleva y que se ofrece a la comunidad.

Para las elecciones que se avecinan, eso es lo que se espera, que la gente acuda y que lo haga en bloque y en masa a elegir a los padres de la patria, a sus legisladores, congresista que dentro de muy poco se recorrerán libremente pueblos y departamentos, ciudades y el país entero en busca de los “voticos”, desde nuevas caras, deportistas, personajes de la farándula que incursionan en la política hasta viejos zorros y poderosos tradicionales en este mundo, en el cual se puede llegar de brazos arriba triunfantes o terminar de naguas caídas derrotado en la arena.

Al final de todo, el derrotero lo tenemos nosotros y lo podemos utilizar a lo bien a lo mal, podemos sentar nuestros derechos como ciudadanos, el anhelo de tener  buenos mandatarios, senadores y representantes que legislen, para uno y no para ellos, que transformen al país, creando y proponiendo leyes para el beneficio de todos y no de ellos mismos, como muchos lo hacen, no podemos seguir siendo “bobos, útiles”, pues en nosotros está la verdadera política, esa linda expresión, de servicio a la comunidad, de que aquel que llegué deberá hacerlo por méritos, premio a lo realizado y a lo conseguido, premiado y encumbrado, no por una prominente chequera manchada de corrupción, compradora de conciencias y de opinión de un pueblo que se cansó, que ya no traga entero y que ahora lo puede demostrar.

Las elecciones se acercan, hay que escoger a los legisladores en marzo de 2022, pero también al primer mandatario o al menos a los designados en primera vuelta de las presidenciales en mayo del venidero. Tú, si tú, solo tú y yo decidimos, a quienes debemos premiar por la labor cumplida y desarrollada, a quienes le damos la oportunidad de llegar por primera vez a un congreso, anhelado por muchos y alcanzado por pocos, pero también tenemos la oportunidad de castigar, el rejo por fin está a nuestro favor, ya no más rejo para nosotros, sino para ellos, utilízalo, si tienes como hacerlo, si, tu, que tienes el viento a tu favor, el agua corre cause abajo, esta vez no nades río arriba, y es tu voto el que decide, si premiar o castigar.