Según el Dane, el mayor grado de necesidades básicas insatisfechas se presenta en zonas rurales

La Guajira
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Con los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018, los tomadores de decisiones y autoridades pueden actualizar sus instrumentos para focalizar mejor la inversión en las zonas que más rezagos tienen y, de esa manera, aumentar la pertinencia del gasto público.

Una estadística muy importante, que sirve para medir los niveles de pobreza abordando diversas dimensiones, es el indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). Dicho índice es utilizado en la Constitución Política, diversas leyes, otras normatividades y en documentos de política pública como criterio para asignar recursos, fijar metas de disminución de factores de pobreza, etc.

De acuerdo con el Dane, el NBI cuenta con cinco indicadores simples que analizan los siguientes indicadores:

• Vivienda inadecuada: Hace referencia a que la vivienda cumpla con un nivel mínimo de habitabilidad para cumplir con necesidades biológicas y sociales.

• Vivienda sin servicios: Este indicador se refiere a la infraestructura sanitaria y al abastecimiento permanente de agua de buena calidad.

• Hacinamiento crítico: Provee información para identificar el número de personas en una vivienda.

• Alta dependencia económica: Mide la probabilidad de que el jefe del hogar pueda competir adecuadamente en el mercado laboral.

• Inasistencia escolar: Permite identificar la incapacidad de cumplir el ciclo completo de educación en niños entre 7 y 11 años.

Asimismo, el indicador de NBI clasifica como pobre o con NBI aquellos hogares que estén, al menos, en una de las situaciones de carencia expresada por los indicadores simples y en situación de miseria los hogares que tengan dos o más de los indicadores simples de necesidades básicas insatisfechas.

Teniendo en cuenta que el próximo año vendrán nuevas administraciones, Guajira 360° ha decidido realizar una comparación de los resultados de NBI de 2005 y de 2018 en el departamento de La Guajira y sus municipios. Se debe tener en cuenta dos aspectos antes de realizar esta comparación: 1) el valor nominal (la variación del porcentaje), 2) el valor real (la variación teniendo en cuenta el incremento de población).

 

En primer lugar, es posible inferir que en La Guajira se han disminuido las proporciones de población entre 2005 y 2018, en todos sus componentes. El total departamental pasó de 65,23% en 2005, a 53,01% en 2018, siendo el componente de vivienda el de mayor variación. El descenso en el porcentaje de personas con NBI también se logró en el sector urbano y rural. Por ejemplo, entre los años señalados, hubo una disminución de 11,92 puntos en las cabeceras municipales y de 16,96 en las zonas rurales.

Ahora bien, en términos reales, solo en las cabeceras se dio una baja de personas en condición de NBI. En 2005, un total de 148.789 personas tenían insatisfechas sus necesidades en estas zonas del Departamento; para 2018 el número descendió a 118.878 personas.

En los municipios guajiros se presenta una situación similar. En lo respectivo al porcentaje de personas con necesidades básicas insatisfechas hubo una reducción de la proporción en 14 de los 15 municipios del Departamento. El municipio de Manaure presentó un aumento de dicho porcentaje. Pasó de tener un 79,75% de su población con NBI en 2005, a un 80,78% en el 2018. Por el contrario, los municipios de La Guajira con mayor disminución de las NBI fueron: La Jagua del Pilar, Urumita, Distracción, El Molino, Villanueva y Hatonuevo.

 

Sin embargo, podemos observar que en términos reales, la baja en los indicadores de NBI se presentó solo en los municipios de: Villanueva, Urumita, San Juan del Cesar, La Jagua del Pilar, Hatonuevo, Fonseca, Distracción, Albania y el Distrito de Riohacha.

En las cabeceras de 13 municipios se presentó una reducción de la proporción de personas con NBI. Solo se vio un aumento en los municipios de Uribia y Barrancas, con una variación de 28,06 y 3,11 puntos respectivamente. En el sector rural, la disminución del porcentaje se logró en los 15 municipios, siendo los de Villanueva, Hatonuevo, Distracción y La Jagua del Pilar los que más bajaron el porcentaje de población con NBI.

Con esta entrega de resultados por parte del Dane, podemos afirmar que el mayor grado de necesidades básicas insatisfechas se presenta en la zona rural.

En el 2018, el 74,96% de la población rural vivía en esa condición, mientras que en las cabeceras municipales el porcentaje de personas con NBI fue de 28,95% para el mismo año. Lo anterior indica que las administraciones municipales y la Gobernación deben aunar esfuerzos para disminuir la pobreza en dichas zonas.

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