Alerta con el feminicidio

El pasado fin de semana se presentaron en La Guajira los asesinatos de tres mujeres en Albania, Riohacha y Fonseca, crímenes que prendieron las alarmas de la sociedad civil, pero que debieron alertar a las autoridades policivas y judiciales, así como al Gobierno departamental y los municipios en donde se presentaron los hechos para que sean esclarecidos, se castigue a los responsables y se promuevan campañas para evitar que siga ocurriendo este tipo de violencia.

Fueron tres feminicidios, el principal acto de cobardía que se da en nuestra sociedad, conducta que es rechazable dentro de la violencia de género, pero que también enciende las alarmas para que las agremiaciones feministas, de género y de derechos humanos, se pronuncien en contra de este tipo de transgresión, sin importar las circunstancias que dieron origen a los crímenes atroces.

La sociedad civil de La Guajira con sus agremiaciones defensoras de los derechos humanos, se deben pronunciar y los entes judiciales deben responder por los requerimientos que desde esta tribuna venimos solicitando. Igual ocurre con la Gobernación y los municipios en donde ocurrieron los asesinatos, deben implementar políticas públicas que permitan disminuir estas aberraciones.

Recordemos que las autoridades gubernativas deben contribuir a las transformaciones culturales del machismo que impera en nuestra región y que facilite la sanción social en contra de los asesinos de mujeres, para que se reflexione y se haga un alto en el camino en contra de la violencia.

Así como le hacemos un llamado al Departamento y a los municipios donde se cometieron los crímenes, también nos dirigimos a los grupos feministas para que se pronuncien frente a estos hechos y a la sociedad civil para que ayude a proteger a las mujeres y las niñas ante la violencia de género que se ha incrementado en los últimos días.

Señores Gobierno departamental, alcaldes y agremiaciones defensoras de los derechos humanos, la violencia extrema contra las mujeres no es más que un acto criminal y cobarde que atenta en contra de una persona indefensa, ante la fuerza bruta de los delincuentes que cometen este tipo de delitos; por eso hacemos este llamado, para que los asesinos de mujeres sientan el rechazo de la sociedad y la Fiscalía los judicialice, mientras que la autoridad civil debe implementar políticas encaminadas a reducir el feminicidio.

Hay que tener en cuenta que a una mujer no se le toca “ni con el pétalo de una rosa”.