Artistas y homenajeados arrastran al público

Durante los conversatorios que realizó el Sistema Cardenal en el marco del Festival Vallenato, quedamos con la tarea de establecer si los competidores de las últimas décadas de las diferentes categorías de acordeón tienen el ‘engagement’ o el grado de aceptación del público en calidad de consumidores de los festivales, dicho de otra forma, si los últimos acordeoneros que se han coronado como Reyes del Festival Vallenato han contado con seguidores que los respaldan con los respectivos cantantes o proyectos musicales.

De lógico que tenemos que aceptar los cambios generacionales que ha tenido la música vallenata y el nivel de competencia en las diferentes ediciones del Festival Vallenato como evento que por su jerarquía y organización se ha ganado un liderazgo mundial con los reyes que ha coronado en las diferentes competencias. 

En la remembranza de los primeros festivales, los competidores de la época creaban un público natural atraído por su forma magistral de interpretar el instrumento, por su estilo o por el éxito que tenía en su momento, tan fuerte era la asistencia, que se crean bandos, seguidores y fanáticos y por consiguiente, acompañaban sin ningún tipo de presión y en la medida en que el jurado entregaba veredicto adverso a la mayoría, protagonizaban todo tipo de airados reclamos a tal punto que hasta los convertían en canciones.

Hoy podemos decir a mano alzada que los competidores en la categoría de acordeón no arrastran el público natural a excepción del acompañamiento que hagan sus familiares o grupo de amigos. En la actualidad los asistentes a los festivales en donde es invitado el acordeón, el público se ha encaminado a la nómina de artistas internacionales y otro tanto al homenajeado, mientras que un mínimo llega al sitio por el competidor de su predilección.

Es cierto que la razón de ser de los festivales son las diferentes competencias folclóricas que sirven de preludio para el futuro del artista, medir la destreza de su digitación o interpretación, pero quienes han asistido a los festivales que nos hemos aguantado el calor incesante que genera estar al frente de una tarima viendo a los competidores, podemos decir que la competencia de acordeón ha bajado de público y observamos que la modalidad de canciones inéditas y piqueria son hasta el momento de mayor predilección que la misma competencia de acordeón. 

¿Qué hay que hacer? Los festivales tienen que garantizar a los acordeoneros en competencia la transparencia del jurado calificador, con el fin de que el público natural regrese al lugar del concurso y con ella se restablezca la credibilidad para que el evento esté revertido de idoneidad, mientras que el público debe comprometerse que una vez se haya superado cualquier tipo de duda con los fallos del pasado, retorne la nueva asistencia para hacerle acompañamiento al participante que es acto para coronarlo Rey del Festival en donde compite.