Bajemos los odios

Después de la jornada de protesta que desencadenó una serie de manifestaciones en las que ha hecho presencia el vandalismo con la destrucción de los bienes públicos y privados, es el momento de reflexionar bajando los odios entre colombianos sin importar el distingo de raza, credo o ideal político.

Nos encontramos en la etapa de la guerra de opiniones que son peligrosas en este momento de dificultad en donde participamos los medios de comunicación y los periodistas; independientemente a la posición del medio para el cual se trabaja, todos tenemos respetables posiciones, pero algunas de ellas han estado por encima de los intereses que desestabilizan la institucionalidad y afectan la economía y la producción, situación que al final de cuentas, desencadenará en desabastecimiento y falta de oportunidades laborales.

Después de las muertes que han dejado las arremetidas de las partes al interior de las manifestaciones, no podemos permitir que nos califiquen de buenos o de malos, porque estamos hablando de fallecimientos de personas cualesquiera que hayan sido las circunstancias.

La situación está en el punto crítico de las hostilidades y ante los hechos de sangre, tenemos que entrar en una sana reflexión debido a que la violencia ha venido escalando al interior de las manifestaciones con ribetes muy delicados. Cualquiera que hayan sido las circunstancias de las muertes de personas al interior de las manifestaciones, debemos tener en cuenta que son seres humanos que han perdido la vida en la escalonada violencia que se ha introducido en la protesta ciudadana.

Señores, bajemos los odios entre colombianos, sobretodo en nuestros comentarios y en las publicaciones que hagamos en las redes sociales, donde muchos nos estamos convirtiendo incendiarios con publicaciones reales, algunas alteradas y otras que no corresponden a la realidad, sobretodo porque en la actualidad nos estamos tomando un coctel explosivo que tiene ingredientes de violencia, lucha política, pandemia, crisis económica, corrupción, pobreza, desempleo y con ellos el actuar de grupos de presión que actúa ante un gobierno impopular que no recibe el apoyo del constituyente primario. 

Es hora de bajar los odios cuando existe una polarización política que no cede y cuyos actores se encuentran en la posición del líder político que siempre tiene la razón, pero el contrario no la tiene, situación que conlleva a confrontar las posiciones y ella conduce a la polarización política del país y por ende al distanciamiento entre las opiniones, que de ser agresivas empeoran la situación.

Como los líderes de las polarizaciones no ceden, cedamos nosotros multiplicando la posición de bajar los odios, para recuperar el país que está desencuadernado.