Brechas entre lo institucional con lo cultural

Existen unos lineamientos institucionales diseñados por el centralismo colombiano que chocan con las creencias, usos y costumbres de la cultura wayuú, los cuales se convierten en las grandes brechas macabras,  cuyo choque cultural podría acelerar algunos muertos en la mal llamada desnutrición infantil.


  Cuando hablamos de la desnutrición infantil, nos referimos a que no se trata que la madre en gestación o lactante reciba una cantidad  indeterminada de alimentos, sino que los suministros cuenten con los nutrientes necesarios para el desarrollo de la criatura o el niño en crecimiento, así como con la entrega a tiempo del agua que es otro elemento vital en la nutrición de los infantes.

Los torturantes episodios de menores de edad muertos  asociados a la desnutrición, se acentúan por los constantes choques culturales entre las instituciones del Estado y las comunidades wayuú que se encuentran apartadas del casco urbano del municipio al que pertenece; otra variable puede ser que mientras los funcionarios que representan esas entidades no entiendan la cultura, usos y costumbres, serán rechazadas cualquier tipo de ayudas que lleguen así sean para su beneficio.

Mientras las entidades encargadas de ayudar a las madres en gestación y lactantes  no se pongan de acuerdo con la comunidad wayuú, los grandes perjudicados seguirán siendo las comunidades indígenas que les corresponde arrastrar el dolor que siente cualquier ser humano cuando pierde un hijo.

En la muerte por desnutrición de nuestros infantes, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  solamente lo que ha hecho es conminar a los padres de familia, como los primeros responsables del cuidado y protección de los niños, niñas y adolescentes, tal como lo establece el Código de Infancia y Adolescencia, normatividad que en sus postulados no se encuentra armonizado con los usos y costumbres de la cultura wayuú.
  Esta recopilación de normas está diseñada para  garantizarles a los niños, niñas y adolescentes “su pleno y armonioso desarrollo para que crezcan en el seno de la familia y de la comunidad”.
  Es posible que la norma se asimile para un sector de la comunidad civilizada, pero ¿Qué pasa con las familias indígenas que viven retirados a la cabecera municipal? A muchos de ellos no le llega la ayuda del Estado y es allí en donde abundan las necesidades básicas porque carecen de alimento y agua como elementos esenciales para la subsistencia y la supervivencia.

Señores del Icbf, la infancia y la juventud en medio de la literatura bonita que establece la norma basada en “un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, requiere que se armonice con las tradiciones de la cultura y en ella debe prevalecer “el reconocimiento a la igualdad y la dignidad humana, sin discriminación alguna”, pero para cumplir con el enunciado de la norma, se debe tener en cuenta los usos, costumbres, necesidades y modo de vida de las comunidades wayuú, especialmente para quienes viven apartados de la civilización.