¿Censuramos a los cartageneros en La Guajira?

Lo que el Concejo del Distrito de Cartagena hizo en contra del secretario de Planeación, Guillermo Ávila Barragán, en aprobar una moción de censura, puede considerarse para nosotros como una xenofobia en contra de los guajiros, mientras que para algunos cartageneros de bien, corresponde a una extrema e injustificada decisión política en la que pocas veces se había acudido a esta figura constitucional, pero en medio de la mediocridad de los cabildantes cartageneros que han actuado para fomentar la corrupción, freno que le ha puesto el alcalde William Dau, este hijo de Riohacha se convirtió en el clásico chivo expiatorio de la política corrupta cartagenera.

Guillermo Ávila Barragán, nacido y criado en Riohacha, se encontraba ejerciendo un cargo de carrera en la Alcaldía de Bogotá, pero como todo hombre de aspiraciones encontró la oportunidad y meritocráticamente, fue escogido como gerente de espacio público de Cartagena y por su buen desempeño como secretario de Planeación, en donde no entró por política, sino porque su hoja de vida sobrepasó todos los exámenes y entrevistas en la que participaron 560 profesionales.

¿Por qué Guillermo y no otro funcionario? Simplemente porque este urbanista no era nacido en Cartagena ya que por el solo hecho de haber nacido y criado en Riohacha, no le representaba a los concejales un costo político en el futuro, en cambio sí censuraban a un cartagenero o bolivarense, perdían sus votos en el futuro. Esto me hace recordar que cuando Guillermo llegó a la posición por meritocracia, los concejales le hicieron el primer debate al alcalde y todos los discursos estuvieron enfilados en contra de Guillermo, a quien no llamaban por su nombre sino que sonaba era en contra del riohachero y guajiro, situación que hoy nos lleva a pensar que si hay algún cartagenero trabajando en una alguna entidad o empresa privada de Riohacha o de La Guajira ¿también nos tocará aplicarle la moción de censura en lo político o destituirlo apelando la xenofobia?

Creemos que el Concejo de Cartagena con 18 votos por el sí y uno por el no, dieron pie para que se fomente la xenofobia en contra de los cartageneros con vinculación laboral en Riohacha y La Guajira y los perjudicados que vayan a reclamarles a los 18 cabildantes que en una forma descarnada le aplicaron la moción de censura al secretario de Planeación, Guillermo Ávila, sobre todo que periodísticamente quienes conocemos lo que está pasando en Cartagena, sabemos que lo que hubo fue un exceso en el ejercicio del poder en sus actuaciones negligentes, mientras que los actos de corrupción que se han cometido en las pasadas administraciones, tienen sed de justicia.