Círculo vicioso de los embargos

Una vez la Asamblea de La Guajira autorice al gobernador Nemesio Roys Garzón  promover, negociar y celebrar el acuerdo de reestructuración de pasivos del Departamento con el Ministerio de Hacienda, basado en los términos de la Ley 550 de 1999, comienza a derrumbarse el llamado círculo vicioso de los embargos, una invisible alianza patrocinada por abogados, acreedores y funcionarios de la Secretaría de Hacienda incrustada en el Palacio de La Marina, que raya en el desgreño administrativo y un toque de corrupción comulgado por más de 10 años.

Quienes no comparten con nosotros la anterior apreciación, solo nos resta decir a mano alzada, que el presupuesto de ingresos y gastos de La Guajira para la vigencia fiscal de 2020, está en el orden de los $443 mil millones, y en los últimos 5 años el Departamento ha manejado un presupuesto de renta que promedia los dos billones de pesos, se han gastado por encima de los dos billones y medio de pesos, y hoy las acreencias de la Gobernación supera el otro medio billón de pesos. Esas cifras aproximadas son las que se manejan en el corrillo entre las oficinas de la Tesorería de la Gobernación y la terraza por donde ingresan y salen quienes presuntamente hacían parte del círculo vicioso de los embargos del Departamento en años anteriores.

Es imposible adjudicarle a Nemesio Roys Garzón la responsabilidad de cualquier desfalco existente en las arcas del Departamento, cuando su mandato apenas lleva 9 meses y por lo que hemos podido entender, Nemesio viene ejecutando una campaña para acabar con el anacronismo al interior de la Tesorería del Departamento, muchos de ellos hicieron parte del círculo vicioso de los embargos y del cartel de pagar doblemente las cuentas que allí se han tramitado.

Desde nuestro ángulo y recogiendo la inquietud de los impávidos defensores de las finanzas del Departamento, pudo haber existido en la Gobernación un remanente de expertos agilizadores en pagos a cambio de suntuosas dádivas, situación que se presentó antes de que se decretara la pandemia del coronavirus y presuntamente acolitados por los funcionarios de turno y refrendados por quienes han pasado como gobernadores que se escudaban en la expresión “raspa la olla”.

Para nadie es un secreto que la decisión de someter las finanzas del Departamento a la llamada reestructuración de pasivos le genera a Nemesio Roys un costo político en el futuro, especialmente porque acaba con el círculo vicioso de los embargos, pero la ciudadanía debe entender el sacrificio político que el mandatario comienza a transitar, en donde los acreedores deben tener paciencia y calma en el desarrollo de la programación de pago, situación fiscal que le da mayor seguridad a quienes tenían perdidas las esperanzas de pago de sus cuentas.