Ciudades inseguras

Riohacha y Maicao son las dos localidades de La Guajira más inseguras, producto de las acciones delincuenciales de un grupo de personas que se han dedicado a sembrar el miedo a quienes diariamente transitan por ellas.

Los atracos están a la orden del día, en distintos sitios y con actuaciones diferentes, generando miedo en la ciudadanía que realizan sus labores diarias en medio de la angustia.

El reciente asesinato en Riohacha del electricista José Rafael Iguarán Galezo, de 43 años, a manos de dos personas que se transportaban en moto para robarle el celular, indica el alto grado de inseguridad en la capital de La Guajira.

Las riñas que se han presentado en ciertos sitios del centro de Riohacha donde se vende licor, es otro generador de violencia y de intranquilidad para quienes residen en esos sectores.

En el 2018, de acuerdo a información suministrada por el Centro de Pensamiento Guajira 360°, en Maicao se presentaron 100 homicidios. Entre tanto en Riohacha 63, lo que se convierte en una seria amenaza para la inversión social.

La situación requiere que el Gobierno departamental y los alcaldes sigan estudiando el tema, buscando estrategias que reduzcan esos altos niveles de violencia, para lograr que la ciudadanía se sienta segura en sus sitios de habitación.

De continuar creciendo los actos delincuenciales, se verán afectados diversos sectores especialmente el turismo, y la inversión de grandes empresas que de una u otra forma mueve la economía de la región.

Cabe recordar que el Banco Mundial ha llamado la atención sobre esa situación a nivel regional, porque un gran número de delitos y delincuentes genera grandes costos a los países que deben combatirlos, pero también para las actividades económicas por los elevados gastos que en seguridad se generan.

La Guajira no debe quedar en manos de los delincuentes, que siguen atentando contra las personas de bien, es necesario que las autoridades redoblen sus esfuerzos para garantizar la vida de quienes todos los días salen a trabajar, a estudiar, a recrearse.