Crímenes impunes

Han pasado varios meses del asesinato de cinco mujeres en el departamento de La Guajira, sin una captura de los responsables y ninguna información de las autoridades sobre los avances de la investigación.

Esa situación ha generado el rechazo de la comunidad, y el cierre de vías a manera de protestas por cientos de familias indígenas wayuú en vías del Sur de La Guajira.

Luz Dary Cotes Ballestas, Aura Esther García Peñalver, Yeini Epieyú Gouriyú y Neylis Johana Salas Navarro, miembros de la comunidad wayuú dos de ellas menor de edad y Blanca Pirela Osorio, fueron las mujeres asesinadas en un lapso de seis meses en La Guajira.

De estos crímenes no se conoce por el momento ningún resultado, de allí la protesta generalizada de la población para que no reine la impunidad en estos hechos que causan indignación, pero además un profundo dolor en las familias.

No basta el rechazo de la comunidad frente a estos casos de feminicidio, es urgente conocer los avances de las investigaciones de parte de la Fiscalía en La Guajira, como un punto para generar confianza pero también para que las familias sientan que realmente se está trabajando para capturar a las personas que vilmente asesinaron a estas cinco mujeres.

Es necesario saber qué motivó estos asesinatos, es urgente capturar a los responsables, pero también que desde otras instituciones como las Secretarías de Asuntos Indígenas, la Defensoría del Pueblo, la Oficina de la Mujer, y Organizaciones Civiles, se den a la tarea de trabajar al interior de las comunidades con mensajes claros sobre cómo prevenir los actos de violencia, además para orientarlas sobre la forma de hacer una denuncia, tipos de violencia de los cuales pueden ser víctimas, así como obtener atención jurídica.

Los casos de feminicidio en lo que va corrido del año en el país, han aumentado en un 8,8%, de acuerdo a la Fiscalía General de la Nación en los dos primeros meses del año se presentaron 37 casos.

De acuerdo a la ONU Mujeres, el feminicidio se refiere al asesinato de una mujer por el hecho de serlo, el final de un continuum de violencia y la manifestación más brutal de una sociedad patriarcal.