Cultura 2020 – 2023

Sin duda, cada uno de los sectores de la economía local y departamental se han visto afectados considerablemente en el accidentado período que termina por la razones ya de todos conocidas: el desgobierno, la improvisación, las deslealtades, la corrupción, entre otras, pero especialmente la incapacidad que parece habitar de manera natural en los guajiros de hacer equipo, causa común, unir fuerzas, establecer alianzas para construir, edificar, fortalecer virtudes y superar debilidades, pero estas flaquezas se ensañan sin piedad en el sector cultural de Riohacha y el Departamento.

El movimiento cultural de La Guajira no solo se ha estancado, sino que ha retrocedido, puesto que se han perdido los pilares que se empezaron a consolidar a partir de la Constitución del 91 y junto a ella, la creación del Ministerio de Cultura y el Instituto Descentralizado de Cultura, que lideraba y orientaba procesos de formación en áreas artísticas, promovía la organización del sector, la gestión cultural, la apropiación del sistema de cultura, la identificación del Patrimonio y creación de archivos históricos, entre otras.

Paradójicamente con los años se ha debilitado la institución y luego de liquidada la figura del instituto, se inaugura el Centro Cultural de La Guajira, como una obra de grandes dimensiones para proyectar este diverso y multifacético sector, pero con una figura administrativa reducida a la mínima expresión, sin herramientas de funcionamiento, ni planes a mediano y largo plazo. Y hoy lamentablemente sigue así.

En Riohacha, sucede algo similar, luego de lograr una sede con destinación específica, (Casa de la Antigua Aduana), de establecerse la estampilla procultura, crearse la Biblioteca Pública de la Comuna 10, se declara la categoría de Distrito Cultural, se eleva la figura de Oficina a Dirección de Cultura, los resultados siguen siendo deprimentes y no hay proporción equitativa entre la necesidad y las acciones que se emprenden para satisfacerlas.

Es posible que este panorama, sumado a la falta de voluntad política de los gobernantes para impulsar el sector, contribuyen en la dispersión, desmoralización y enfrentamiento del gremio, lo que lo hace más débil, ante la lucha de egos y vanidades cada vez más mezquinas.

La importancia de fortalecer el sector cultural del Departamento y el Distrito, debe establecer alianzas para crecer, sobre todo en este momento que está llamada, desde el nivel nacional a dinamizar la economía y la creación de industrias creativas poderosas y sostenibles.

Paralelo a ello, con la cultura y sus manifestaciones se estimula el sentido del amor por lo propio y se afianza el respeto y la solidaridad, valores que tanta falta les hace a los guajiros y al Departamento en estos días.