Desde el exilio de las redes sociales

Tal vez producto de la pandemia y con el acompañamiento del despliegue de las redes sociales, muchas personas han desplazado las reuniones presenciales, tertulias y encuentro familiares, con amigos y conocidos, para estar en el exilio de las redes sociales, es decir se han separado del contacto persona a persona para refugiarse en el mundo adicto de la mensajería virtual que se mueve a través del internet y en muchas ocasiones su adicción es tan fuerte que esta lleva al individuo al extremo de sufrir del trastorno de la nomofobia.

El comportamiento psicológico del exiliado en las redes sociales pareciera que experimentara una especie de  insatisfacción personal y depresión, considerado por nosotros como peligroso, debido a que el encierro constante combinado con el resentimiento en contra de algunos dirigentes políticos de La Guajira, más la grave situación económica, pone al individuo a alucinar con percepciones imaginarias y opiniones desequilibradas a través de las redes sociales y plataformas digitales. Sin que seamos psicólogos o psiquiatras, observamos en algunas personas que quieren ser influencer a la fuerza, mancillando el nombre de los demás para luego sacarle provecho político. 

Estos refugiados de las redes sociales especializados en temas políticos, buscan afanosamente contar con la mayoría de los likes o seguidores, multiplicando sus mensajes a través de la plataforma de mensajería digital o pertenecer a los movimientos sociales virtuales con memes u opiniones que pueden confundir al desprevenido lector.

Hoy cuando nos encontramos previo a una campaña política al Congreso de la República y posiblemente atípica para la Gobernación de La Guajira, comenzamos a identificar a las personas que están en el exilio de las redes sociales de los cuales pocamente se les encuentra en los sitios habituales antes de la pandemia, internándose en una habitación u oficina con internet, computador o un dispositivo móvil, generando propuestas que intrínsecamente pareciera que llevara un componente político, algo personal o le estuvieran haciendo el mandado a otro.

Una recomendación, la adicción a las redes sociales no deja de ser una enfermedad virtual que puede estar afectando psicológicamente a quienes no tienen el carácter de leer un libro, una revista o un artículo que vaya encaminado a la superación personal. Quienes dependen de las redes sociales pueden vivir en un mundo mentiroso con pocas verdades. El confinamiento que hemos vivido producto de la pandemia del coronavirus nos ha obligado a aumentar el uso de la virtualidad de nuestras actividades cotidianas, generando una mayor adicción a la tecnología y sus herramientas. Eso no termina allí ¿Será que después que pase la pandemia seremos más aislados, más depresivos y más egoístas consigo mismo y con nuestra familia?