Discusiones virtuales

Mientras en Colombia nos concentramos entre los enfermos y fallecidos por Covid-19 y criticamos a quienes se declaran insurrectos de las medidas preventivas decretadas por las autoridades, una nueva forma de discusión se viene fraguando a través de las videoconferencias que se implantan a través de los nuevos dispositivos en donde se trenzan fuertes discusiones virtuales en los cuales solo son de conocimiento de quienes allí participan y que aún no han trascendido a través de las redes sociales, simplemente porque es algo novedoso y que apenas es de leve acceso para quienes fomentan el chismorreo.

Antes del coronavirus, nuestro país estaba acostumbrado al convulsionado conflicto en todas sus facetas basado en la oposición política entre quienes hacen parte y quienes no están en el poder de las instituciones, predominando el desacuerdo entre el pensamiento y el criterio de las personas, pero todas esas prácticas quedaron hasta el mes de febrero de 2020, simplemente porque desde marzo comenzó una nueva recomposición en el tejido social en donde las asociaciones humanas se están aclimatando con el uso de las herramientas tecnológicas a la cual fuimos obligados a utilizar debido al confinamiento y aislamiento social decretados por el Presidente de la República y aplicado por los respectivos alcaldes.

Las conferencias telefónicas, grupos de WhatsApp, así como las videoconferencias, nos han permitido en medio del confinamiento preventivo obligatorio, hacer las reuniones familiares y empresariales, dirimiendo toda clase de conflictos que antes del Covid-19 tenían su confrontación y solución de manera personal, pero que ahora a través del internet, la situación se resuelve desde un computador o un celular.

Lo positivo del asunto es que no perdemos el contacto y nos reacomodamos a las circunstancias que nos obligan a utilizar las herramientas tecnológicas, pero el “pienso, luego existo” nos lleva a parafrasear que, sí existe el bien, nace el mal; y es allí en donde lo negativo de las nuevas herramientas nos conduce en ir conociendo a quienes militan en el lomo de la maldad, los cuales vienen fraguando la implementación de los delitos bajo la navegabilidad del internet. 

Hasta hoy conocemos los delitos informáticos y algunos hechos injuriosos de las redes sociales, pero le corresponde al legislador colombiano estudiar e incluir las nuevas contravenciones que se vienen fraguando para hacerle daño a la sociedad por intermedio del internet, la cual partimos de la premisa, que, si existe el bien, nace el mal. No sabemos hasta donde nuestra mente nos lleva a pensar que lo que está pasando hoy pareciera que hubiera estado en el pensamiento de quienes hace miles de años escribieron la biblia: Nos preparamos para salir de la peste y sus derivados que corresponde al Covid-19 con el uso de las nuevas tecnologías, pero también nos preparamos para afrontar la nueva plaga que sería llamada ‘avispones asesinos’ con los millenials.