Dos grandes que se fueron

Francisco Justo Pérez Van Leenden, exrector de la Universidad de La Guajira, académico e investigador; Ricardo Márquez Iguarán, Ingeniero Civil, un caballero en todo el sentido de la palabra que se traduce en un ejemplo de honestidad y rectitud, fallecieron casi al mismo tiempo dejando un legado cultural a La Guajira, desde las diferentes actividades que realizaban de manera permanente.

Ambos, orgullosos de Riohacha, la tierra que los vio nacer, y en donde lograron demostrar que son ejemplo de rectitud en todo lo que eso significa, desde el saludo al amigo en el camino como el no permitirse ningún acto deshonesto.

Pero también es relevante destacar todo ese aporte cultural que le dejan a La Guajira, y que debe llamar la atención de las autoridades para que entiendan que el ser humano crece a través del desarrollo de las artes y el deporte.

No podemos echar al olvido, por ejemplo, la traducción al wayuúnaiki de la Constitución de 1991, gracias al interés del profesor Justo Pérez Van Leenden, como también el que cientos de niños y jóvenes hayan pasado por Fundartes a ocupar de manera útil su tiempo libre gracias a Ricardo Márquez, que gestó esa iniciativa acompañado de otros hijos de esta tierra.

Esos son claros ejemplos de aportes propios de un gran valor cultural, que trascienden en el tiempo y que deben motivar a seguir estimulando en nuestros niños y jóvenes el interés por el conocimiento y el deporte, que les ayudará a su formación como ciudadanos de bien para construir entre todos una mejor guajira.

La partida de ambos pensadores deja un vacío en el Departamento, y en sus familias, pero también el recuerdo de unos riohacheros que hicieron honor a la palabra, a la decencia, al respeto, a la honestidad, valores que debemos seguir trabajando y que ayudaran de alguna manera a que podamos superar esta crisis institucional para empezar a recorrer caminos de prosperidad.

Solo resta decirle gracias a estos dos libres pensadores, que gozaron del aprecio y el respeto de sus familias y amigos, y que llevaron en alto el nombre La Guajira.