El coronavirus y su lenguaje

La pandemia del coronavirus ha traído una serie de expresiones que están llevando al ciudadano del común a utilizar un lenguaje difícil de comprender por la impropiedad de cada palabra, tanto en su sonoridad así como en su significado. No nos estamos refiriendo al vademécum que debemos portar en nuestra mente para describir la sintomatología o entender las palabras que utilizan los científicos, sino a las expresiones que se están manejando en la cuarentena en medio de la Cuaresma, producto del brote endémico que de epidemia se convirtió en una pandemia.

Para el ciudadano de a pie —como dicen los políticos en campaña— no deja de ser un galimatías que genera confusión, pero que al final a ese ciudadano le corresponde convivir con el peligro que reviste para la sociedad este tipo de virus y le corresponde aprender a utilizar correctamente las expresiones que de la pandemia se desprenden. Hay que manejarlo, diferenciarlo y utilizarlo de la misma forma como nos tendremos que acostumbrar a convivir con el enemigo silencioso que tiene la humanidad que no respeta raza, color, sexo, idioma o religión. 

Tal como lo dijimos, existe una cantidad de expresiones que pueden asimilarse a la realidad de la nueva jerga del coronavirus, pero esperamos no haberlos confundido, simplemente porque este editorialista también hace parte del ciudadano del común que en su lenguaje coloquial utiliza las expresiones acertadas o equivocadas de algunas palabras o expresiones nuevas que se insertan en nuestro vocabulario y que son propagadas por nuestra sociedad e inclusive, las expresiones mal aplicadas se las hemos escuchado a médicos que están tratando la enfermedad y tienen sus ‘lapsus línguae’.

Nos queda una esperanza, en la medida en que avanza la enfermedad se va perfeccionando la utilización de las palabras y esperamos que cuando le aplanemos la curva a la pandemia en Colombia ya los médicos estarán utilizando correctamente las expresiones que serán multiplicadas por sus pacientes.

Sabemos que el coronavirus es nuevo para la humanidad, que aún los científicos no han demostrado su vacuna para detener la cantidad de infectados y de muertos que ha dejado hasta el momento, pero apartándonos un poco del vocabulario que debemos ir perfeccionando, solo podemos decir que los colombianos y la mayoría de los habitantes del mundo estamos en una guerra virulenta en la cual por primera vez no participa la guerra ideológica, la polarización de los partidos, las armas letales o los grupos al margen de la Ley.

Es la primera vez que hemos dejado las diferencias políticas y religiosas para luchar contra un enemigo mucho más poderoso e invisible que se propaga de persona a persona a través de las gotículas que se exhalan de la nariz o la boca.
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