El cuarto enemigo de las fiestas navideñas

Cumplida la primera de las tres fiestas decembrinas, un nuevo enemigo de la vida estuvo rondando las plazas de mercado, centros comerciales y los tumultos en donde se concentraban quienes realizaban sus compras para la noche de velitas. Se trata del Covid-19, que tenía activado su escáner en contra de las personas que quedaban a la intemperie sin ningún tipo de control y era allí en donde las gotículas respiratorias las recibían aquellos desobedientes de las normas de bioseguridad, recibiendo la carga viral.  

Nos restan dos fiestas decembrinas que requieren que las personas actuemos con cuidado para disminuir las macabras cifras de los afectados clínicamente por el Covid-19, sobre todo que algunos consideran que la enfermedad infecciosa ha sido controlada por los alcaldes mediante la expedición del decreto que flexibiliza las medidas restrictivas y de movilidad, pero revisando las últimas cifras que viene entregado el Ministerio de Salud, podríamos considerar particularmente que nos encontramos en un rebrote y de seguir así, al presidente Iván Duque no le temblará la mano para firmar un decreto en donde nuevamente se impartan instrucciones para el cumplimiento del Aislamiento Preventivo Obligatorio, producto de la emergencia sanitaria por causa del rebrote del Covid-19.

Señores, no se les olvide que estamos viviendo una navidad atípica, en la que por razones de la pandemia se nos restringen los besos, los abrazos y la situación nos ha obligado a cambiar las acostumbradas reuniones familiares y tertulias entre amigos. Sabemos que es una fecha propicia para celebrar en familia, pero el descuido con los elementos  de bioseguridad no nos permite jugar con el cuidado que seguramente están haciendo en casa nuestros abuelos, padres, hijos, nietos, sobrinos, primos y vecinos.

Con nuestra irresponsabilidad no hagamos de nuestra alegría un mar de tristeza, es por eso que de los tres cuidados que teníamos antes de la pandemia, en esta Navidad se nos inserta un cuarto enemigo llamado Covid-19, ya que antes advertimos sobre los resultados de combinar alcohol con gasolina como primera mezcla explosiva de las fiestas de Fin de Año, la segunda va dirigida para aquellos irresponsables que se acostumbraron a demostrar su alegría con hacer tiros al aire, dejando herido a quien desprevenidamente recibe una bala perdida, y la tercera, no dejar jugar a nuestros niños con pólvora.

Eran tres combinaciones que los colombianos no debíamos hacer en las pasadas navidades y ahora que estamos pasando la primera fiesta navideña con pandemia, se le suma el cuidado que debemos tener con el Covid-19. Son cuatros situaciones las que hacen parte de la principal emboscada fratricida que nosotros mismos buscamos, ponemos en práctica y luego nos toca cargar con el peso moral: la muerte de un familiar causado por nuestra irresponsabilidad.