El deber de informar

La intimidad de un funcionario va hasta donde se afecta el bien público, que él debe servir y defender. A partir de ese principio se llega a la conclusión que su derecho a la intimidad es más restringido que el de cualquier ciudadano sin responsabilidades de funcionario.

Traemos esta reflexión del maestro de la Fundación Gabo, el reconocido periodista ya fallecido Javier Darío Restrepo, para nuestro llamado de atención a la gran mayoría de los funcionarios públicos de La Guajira, que se dan el lujo de no informar a sus ciudadanos las decisiones que asumen frente a distintas iniciativas que creemos buscan mejorar su calidad de vida.

Llama poderosamente la atención, dos situaciones importantes que enfrentan los alcaldes de Uribia y Manaure, y que de alguna manera altera el diario vivir de sus conciudadanos, toda vez que ellos fueron elegidos por elección popular.

El alcalde de Uribia, Bonifacio Henríquez Palmar, fue diagnosticado con Covid-19 y el alcalde de Manaure, Juan José Robles, fue separado del cargo por una decisión judicial hasta que se resuelva de fondo una acción de tutela que interpuso contra el Tribunal Contencioso Administrativo.

Si bien son dos situaciones totalmente diferentes, responden a que ambos son funcionarios públicos y les asiste el deber de informarle a la comunidad lo que realmente sucede y como lo están enfrentando.

En ambos municipios se adolece de una primera información oficial que es básica para evitar la desinformación y, el vuelo de la imaginación de los famosos contradictores políticos.

En el caso del municipio de Uribia es importante que quien está fungiendo como primera autoridad, informe a la comunidad el estado de salud del alcalde elegido popularmente, como también de quienes fueron su primer nivel de contacto, para evitar la desinformación y las especulaciones sobre un tema tan complejo como es esa extraña enfermedad que sigue causando estragos en Colombia.

Tanto en las alcaldías de Uribia como Manaure, se evidencia el poco valor a sus jefes de prensa, quienes en estos casos deberían manejar información de primera mano para compartir a través de sus canales oficiales pero también con los demás medios de comunicación.

No es bueno dejar que la imaginación de la comunidad vuele, cuando se cuenta con información confiable que se debe transmitir para tranquilidad de todos.
Como estos dos claros ejemplos abundan otros en el departamento de La Guajira, que desdice del trabajo diario de quienes deben rendir cuentas a la comunidad.