El nuevo presidente de Cerrejón

Ante la sorpresiva renuncia del presidente de Cerrejón, Guillermo Fonseca, a partir del 20 de enero de 2020 se abre la posibilidad para que un hijo de La Guajira pueda asumir esa honrosa posición.

Es una posibilidad real, toda vez que varios profesionales de esta tierra reúnen las condiciones que ese cargo amerita, algunos de ellos prestan su servicio a esa empresa donde han demostrado capacidad de gestión, responsabilidad, honestidad, liderazgo, disciplina y vocación de servicio, lo que les ha generado resultados positivos en el cargo que ejercen.

Sería interesante que la multinacional entendiera que esta tierra ha parido profesionales que cuentan con todas las características que requiere la organización para dirigirla, especialmente en estos nuevos tiempos donde la comunidad está exigiendo más cercanía, es decir implementar nuevas estrategias para reconocer que la multinacional sigue aportando al desarrollo de la región, pero de la mano de su gente.

La empresa necesita recuperar ese reconocimiento que ha venido perdiendo con la comunidad en los últimos años, y que mejor oportunidad que esta cuando se requiere de un líder con alto reconocimiento y las condiciones necesarias para llegar a ocupar el cargo más importante en esa compañía.

Cierto es que no es fácil que un guajiro llegue a la presidencia de Cerrejón, a pesar de contar con profesionales idóneos que pueden estar al frente de esa organización y que hoy tendrían esa enorme posibilidad porque además han demostrado una característica primordial para esos cargos como es la del servidor número uno de todos: los clientes, los trabajadores y la comunidad, como muy bien lo plantea César Cheng, presidente de Deloitte.

La empresa no debe olvidar que allí en sus entrañas existen varios profesionales oriundos de La Guajira, idóneos para llegar a la presidencia, es solo brindarles la posibilidad lo que generaría un primer reconocimiento de la población guajira para trabajar de la mano en lo que se viene para el departamento, en el justo momento de la cuenta regresiva de la multinacional, debido al cambio climático y al reconocimiento de las energías alternativas.