El turismo después de la pandemia

Con la fe infinita de que el Covid-19 minorará en el segundo semestre del 2021 y Dios mediante debemos estar anunciando el fin de la pandemia en marzo del 2022, seguramente quienes hemos estado cuidándonos durante el tiempo de la pandemia vamos a salir raudamente a volcarnos a los lugares turísticos apetecidos y que se encuentren al alcance del bolsillo de cada quien.

Allí está La Guajira, un departamento con una canasta turística variada para todos los gustos, en donde el visitante encuentra sol y playa; etnoturismo, de aventura; ecoturismo y folclor con una variada gastronomía y una riqueza cultural.

Una vez pase el tercer pico de la pandemia en el país, nuevamente se deben reactivar los planes turísticos en La Guajira y es allí en donde el gobernador Nemesio Roys Garzón, debe poner en funcionamiento el Plan de Desarrollo en el sector turístico 2020–2023, que consiste en el fortalecimiento de la infraestructura vial que conecte a la Alta Guajira con el resto del Departamento y el país, mejorando los servicios públicos en los sitios turísticos existentes así como los lugares culturales, patrimoniales y arquitectónicos. 

La Guajira tiene mucho que ofrecer, especialmente en la jurisdicción turística de Uribia;  Mayapo en Manaure y qué decir de la combinación de ríos y playas de Palomino y la zona turística de Dibulla.

El turismo ecológico y étnico es otro de los atractivos que tienen  muchas rancherías que han venido  organizando paquetes turísticos a los visitantes interesados en conocer la cultura y la culinaria de los wayuú.
   El turismo folclórico en el Sur de La Guajira se encuentra apetecido por los turistas sin olvidar el paquete que ofrecen en el corregimiento de La Junta, jurisdicción de San Juan del Cesar, especialmente  para quienes quieren tomar la ruta de Diomedes Díaz o conocer de cerca los sitios en donde nacieron los cantos afamados por nuestros juglares.

Mayapo, lugar en el que se avizora como el futuro del turismo en La Guajira por ser el paraíso que se encuentra a media hora de Riohacha, pero que por razones político-administrativas depende del municipio de Manaure. Con toda esa hermosura que nos da la naturaleza, se le adiciona la atención amena de cada una de las familias indígenas quienes con sus platos exquisitos extraídos de la verde y azulada masa de agua, complementan el deleite en medio del esparcimiento que se sumerge con las olas marinas que llegan a la playa para atraer al visitante.

Una vez pase la pandemia, nos espera el atardecer naranja, los vientos que al soplarnos en nuestro rostro se llevan al confín de la ensenada los malos recuerdos, playas azules y cristalinas que se matizan con los colores del desierto así como los paisajes que enamoran a quien nos visitan. Todo esto hace que el futuro de La Guajira esté en el turismo.