El virus no se ha ido, la pandemia sigue

La percepción que tenemos los periodistas de La Guajira con relación a los casos positivos de Covid-19, puede ser superior a las cifras que oficialmente manejan las autoridades.

Nosotros, que estamos en el día a día recibiendo las quejas sobre la poca atención que las EPS y hospitales le prestan a personas que sienten los síntomas del Covid-19, y meses después cuando le hacen los exámenes resultan positivos, es allí en donde decimos que este infectado contaminó a toda una familia y a las personas que estuvieron a su alrededor.

No dejan de ser historias macabras, las narradas por oyentes y lectores, cuando nos manifiestan que saben que tuvieron el virus cuando uno de sus familiares ha muerto, por esta causa, es allí en donde proceden los controles por parte de las autoridades de salud. Con todo lo anterior, decimos que el número de personas positivas en La Guajira es superior a las cifras que entrega el Ministerio de Salud.

Otro elemento de juicio que tenemos para expresar nuestra percepción, se refiere a que diciembre es un mes en el que se incrementan las actividades sociales que conllevan matrimonios, cumpleaños, parrandas y cualquier otra celebración que obliga a las aglomeraciones, pero cuando las personas están emocionadas, aún cumpliendo con las normas de bioseguridad, se les olvida completamente e infringen cualquier distanciamiento que puede ser otro factor de multiplicación del Covid-19.

Históricamente diciembre es un mes de mucha actividad social en lo que nosotros particularmente consideramos, que si entre más hablamos en sociedad existe mayor riesgo de contaminación y a raíz de esas emociones cantamos y gritamos, los infectados pueden ser mayores. Ahora, no vamos tan lejos, en las canchas de fútbol hemos observado las graderías llenas, en donde los asistentes gritan sin tapabocas, otros generadores de gotículas que por la forma de expulsarse pueden desplazarse más lejos y de fácil llegada para nuestro interlocutor que seguramente se encuentra a menos de un metro y puede contraer el Covid 19 al inhalar lo del vecino.

Todo esto es nuestra percepción que nos genera alarma entre quienes cumplimos con las medidas de bioseguridad, pero al final, la realidad es otra basada en unas cifras que insistimos, no corresponden a la realidad por el mismo descuido que le genera las EPS y los hospitales que tenemos en el Departamento. A esto se le suma que las autoridades han aminorado los controles en contra del Covid-19 y quienes infringen los requerimientos de bioseguridad, creen que lo peor ha pasado, pero señores, el virus no se ha ido, la pandemia sigue.