Enfermedades producidas por las redes sociales

Gradualmente observamos a muchas personas que incurren en el exceso de uso de las tecnologías a través de las redes sociales, situación que nos está distanciando de las conversaciones entre familiares, amigos y allegados, pero adicionalmente a ello el uso y el abuso de las redes sociales, nos está dejando dolencias en nuestros dedos, hinchazón y entumecimiento.

El tema no termina allí, parte de las dolencias en los dedos de las manos, es una enfermedad corporal propia del uso de los dispositivos, en donde observamos a personas adictas que presentan problemas psicológicos que amerita la ayuda profesional por su comportamiento, especialmente para quienes han caído en la ansiedad, depresión y hasta en la ‘Whatsappitis’.

Contrario a lo anterior,  existen personas que viven su mundo analógico, sin tecnodependencia, aunque sí están aislados de muchas realidades, también le tenemos la recomendación que este tipo de retraimiento con el mundo virtual  no es tan recomendable, claro, dependiendo del tipo de actividad que realiza.

En alguna oportunidad hemos criticado que muchas personas desconocen la realidad de las redes sociales, mientras que la mayoría se han convertido en tecnodependientes de la sociedad virtual  que pone en peligro hasta su salud y las relaciones interpersonales atrofiando su propia memoria por falta de uso, ya que muchas informaciones propias del cerebro se guardan en la memoria de los dispositivos, en la nube o en cualquiera de las herramientas que nos entrega Google.

La adicción a las redes sociales no deja de ser una enfermedad viral en medio de la virtualidad  que puede estar afectando psicológicamente a quienes no tienen el carácter de leerse un libro, una revista o un artículo que vaya encaminado a la superación personal. Quienes dependen de las redes sociales pueden vivir en un mundo mentiroso con pocas verdades.

El confinamiento que estamos viviendo producto de la pandemia del coronavirus, nos ha obligado a aumentar la virtualidad de nuestras actividades cotidianas, generando una mayor adicción a la tecnología y sus herramientas. Eso no termina allí, después de que pase el aislamiento social estaremos padeciendo del virus de la virtualidad que nos viene robotizando, seremos más aislados, más depresivos y mucho más egoístas consigo mismo y con nuestra familia.

Nos hemos entretenido al darle un paneo al comportamiento de la nueva sociedad en la etapa intermedia de la transición entre quienes son de la era de los análogos y los tecnodependientes. Son etapas de la humanidad actual que no se pueden esconder, pero somos del criterio que la virtualidad en exceso puede ser perjudicial para la relación familiar, las parejas y los amigos. Sobre todo porque nos espera un mundo irreal y ficticio,  ya que por las redes sociales transita mucha mentira y eso es lo que nos lleva a creer ese mundo de la imaginación irreal.