Entre el oficio y la profesión de periodista

Desde el inicio del ejercicio del periodismo en Colombia, nuestro país ha tenido históricamente un ejército de pensadores e informadores que han plasmado a través del papel, la radio y la televisión, sus posiciones acertadas y que han fortalecido las instituciones, han alineado a los desadaptados gobernantes que han hecho feria con el erario público y detrás del festival de letras y de opiniones habladas, se encuentra quien realmente escribe de una manera acertada e imparcial los hechos noticiosos de nuestro país y la región: el periodista, el mismo que describe e informa cotidianamente a la sociedad.

Cíclicamente en cada década las instituciones o universidades que promueven la facultad de comunicación, reacomodan el plan de estudio con base a las nuevas tendencias que exige el mercado laboral del egresado, pero cualquiera que sea el pensum de quienes tienen la responsabilidad de la formación académica, jamás podrán cambiar la forma de pensar, escribir y divulgar, póngale el título académico que quieran entregar, ya que periodista es periodista con cualquier rótulo que le pongan.

Hoy por hoy, el oficio del periodista debe valorarse más por la sociedad colombiana y debe aceptarse como una profesión que requiere obligatoriamente todas sus prerrogativas como cualquier carrera profesional, ante las vicisitudes convulsivas que le espera a nuestra sociedad, especialmente hoy cuando las redes sociales están disipando a su misma estructura producto del mal manejo y es allí en donde se requiere un periodista y un medio serio, a quien la sociedad le crea y le permita corroborar la cantidad de basura que circula por redes sociales.

Las redes sociales y su lenguaje digital, corresponden a las expresiones del periodismo de la nueva generación, el mismo que ha dejado atrás las voluminosas ediciones diarias de los matutinos o de las opiniones a través de la radio y la televisión, pero me pregunto: ¿Si desaparecen los periódicos y los noticieros de radio, a quién le va a creer la sociedad? Le corresponde a la misma sociedad consumidora de información veraz, seria y avanzada, adoctrinar formalmente a quienes hacen parte de la generación del periodismo digital.

A dos meses que lleva el año 2020 podemos decir que detrás de un dispositivo con redes sociales, existe un periodista sin formación pero con información que generalmente carece de veracidad, con desconocimiento e irresponsabilidad a la hora de decir o escribir cualquier hecho, pero somos conscientes que la nueva generación del periodismo debe tomar como legado la responsabilidad y credibilidad de quienes hasta hace poco hicieron parte del periodismo cuartillero o carga ladrillo para que en el 2030 tengamos en la nueva generación del periodista digital con criterio, trabajo que debe hacerlo la sociedad, las universidades y quienes decidan tomar la profesión como oficio y el oficio de periodista como profesión.