Entre la bonanza y la industrialización

Le escuchamos decir al ministro de Minas y Energía, Diego Mesa Puyo, que la transformación energética de nuestro país lo que busca es generar nuevas políticas públicas, regulatorias y de reforma institucional para fortalecer y modernizar el sector energético de cara a los desafíos que plantea su desarrollo en el futuro y con ello lograr “un mercado energético moderno, flexible, abierto, transparente y eficiente, que incorpore nuevas tecnologías, agentes y formas de transar energía, que sea ambiental y socialmente sostenible”.

Pues sí, cuando el ministro habla de su ambicioso programa de contar en Colombia con el servicio de  energía y gas más competitivo y confiable, intrínsecamente se encuentra La Guajira, departamento que se preparara para enrumbarse al periodo No. 15 de prosperidad económica, llamado por algunos como la bonanza No. 15.

El nuevo periodo económico con el que se viene preparando La Guajira no solamente lo hace el funcionamiento de nuevos parques eólicos y granjas solares. Nace un nuevo complemento económico que impactará positivamente a la mano de obra: nos referimos a la firma del contrato de exploración y explotación de cobre correspondiente al bloque 4 ubicado en La Jagua del Pilar.

 Con base en lo que ha dicho la Agencia Nacional de Minería, La Jagua del Pilar cuenta con un alto potencial para minerales de cobre, por lo que se convierte en una nueva esperanza laboral tras la explotación del subsuelo que tendrá seguramente una contraprestación a las regalías.

Aquí se trata de una nueva oportunidad laboral donde debemos exigir la participación de guajiros, por eso alertamos a la dirigencia política y gubernamental para que estén a la expectativa.

La puesta en servicio de los nuevos parques eólicos en la Alta Guajira y la explotación de la nueva mina de cobre en La Jagua del Pilar, tienen connotaciones diferentes basadas en una bonanza energética, en donde la primera no impactará positivamente a la mano de obra, pero permitirá fortalecer la industria regional comprando la energía mucho más económica y en la eventualidad de que se instalen en La Guajira empresas que estén detrás del precio del Kv/h, remotamente se presentarán las oportunidades laborales.

Mientras que con la explotación de la mina de cobre se abre una gran oportunidad para el país y las regiones permitiendo atraer las inversiones, generar mayores recursos para la nación y para las regiones a través de contraprestaciones económicas adicionales a las regalías y, seguramente, mayor participación laboral de los nacidos o residenciados en este Departamento.