Entre la desigualdad y la pobreza

Definitivamente cualquier indicador que tomemos para medir la realidad económica y social del departamento de La Guajira, nos dan unos guarismos desagradables que negativamente los comenzamos a pelear con los que también afecta a las regiones de Chocó, Sucre y Vichada, cuyas necesidades básicas insatisfechas nos pone en la línea de pobreza, pobreza extrema y la desigualdad de ingresos, rayando el estado de miseria.

A ello se le suma que al interior de los grupos étnicos y un grueso sector de los llamados civilizados, presentan dificultades para el acceso a la información, lo que imposibilita a los integrantes de muchos hogares tener limitaciones en el acceso para las oportunidades laborales. La mayoría de nuestra gente se acostumbró a estar subordinada a la hora de la toma de decisiones, persistiendo la desigualdad de género a pesar del matriarcado que existe en la comunidad indígena wayuú y con ellos, los conflictos internos culturales con agentes externos que prolonga la pobreza y el éxodo de muchas familias, así como la llegada de muchas personas que provienen de otras regiones y con mayores necesidades que los nuestros.

Esta semana conocimos del Dane las cifras de pobreza monetaria y multidimensional por departamentos, y La Guajira hace parte de las regiones del país con mayores incidencias de la pobreza monetaria. Remitiéndonos al análisis que hace el Centro de pensamiento para el desarrollo ‘Guajira 360°’ y publicado por este Diario, encontramos que en los últimos años, “La Guajira ha tenido una tendencia decreciente con respecto a la incidencia de la pobreza, pobreza extrema y desigualdad. Sin embargo, en los últimos tres años de acuerdo a los resultados del Dane, esta ha tenido un declive, lo que hace más difícil el cumplimiento del primer postulado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que consiste que a 2030 se le debe poner fin a la pobreza en todas sus manifestaciones en todo el mundo”.

El Dane en su tercera entrega de los resultados del Censo Nacional de Población 2018, solo pudo contabilizar a 825.364 habitantes, dejando por fuera más de 200 mil personas, lo que significa que en La Guajira convivimos más de un millón de personas. De ellos el 53.7% de la población somos pobres, el 26.7% estamos por debajo de la pobreza extrema y solo un 19.6% de los guajiros estamos catalogados como “no pobres”.

Entre desigualdad social y los renglones de la pobreza que vivimos cerca del 80% de los habitantes de La Guajira, nos corresponde hacer un llamado al gobierno central y quienes lideran las voces de reclamos de este Departamento para que nos desmanchen de las tormentosa cifras que nos conduce a estado de miseria, pero también elevamos un canto que hizo famoso el compositor fonsequero Julio Vásquez e interpretado por los ‘Hermanos Zuleta’ que entre sus apartes dice:

“Qué vida la del pobre, la de vivir pensando, que como nada tiene, nada vale en el mundo. La pobreza es una mancha, compadre, que no la quiere ninguno”.