Espacio público

Siguen pasando los años y la administración de Riohacha no ha encontrado la forma de controlar la invasión del espacio público, en una ciudad que además sigue creciendo de manera desordenada.

El reciente insuceso de un kiosco metálico instalado en la calle 15 con carrera 8, con permiso del secretario de Gobierno, a quien horas más tarde le tocó ordenar un operativo para recuperar el sitio, es el más fiel ejemplo que algo no está funcionando bien en la ciudad.

A esa situación se suman otras que tiene que ver con la cantidad de negocios, especialmente de venta de comidas que proliferan sobre calles y carreras, sin ningún tipo de control por parte de la administración distrital.

Riohacha es una ciudad que ostenta una nueva condición de Distrito Turístico y Cultural, que debe servir de estímulo para que desde la secretarías de Planeación y de Gobierno, se tomen más en serio el tema, es decir, es hora que se inicie todo un proceso de recuperación del espacio público, para mostrar una ciudad más amable a propios y extraños.

No es posible que no se ejerza el debido control a un problema que sigue creciendo en la capital de La Guajira y que atenta contra el mejor vivir de la comunidad.

Es hora de retomar el tema para que se establezcan reglas claras sobre los negocios informales que siguen llegando a la ciudad, entendiendo también que son personas que buscan la forma de ganarse el sustento diario.

Al problema de la invasión del espacio público se suma el de movilidad, otro dolor de cabeza para la administración que a pesar de los esfuerzos realizados poco se ha avanzado en su solución.

Corresponde, entonces, a los candidatos que hoy aspiran a la Alcaldía del Distrito para el próximo periodo de gobierno, manejar esos dos temas como prioridades en sus agendas, para que le cuenten a la ciudadanía cuáles son sus propuestas para buscar solución a los citados problemas que muestran a una ciudad totalmente desorganizada.

Los ciudadanos que habitan la capital de La Guajira tienen derecho a vivir en un sitio agradable, de respeto y donde se les permita transitar con tranquilidad y seguridad.