Estamos quedando sin la intelectualidad

La emigración de nuestros hombres y mujeres que hacen parte del caudal intelectual de La Guajira, cada día aumenta y pareciera que el antiintelectualismo se estuviera tomando los espacios de quienes pudieran sacar adelante a un municipio y un departamento que requiere mayor proyección, planeación, ejecución y buen uso de las finanzas públicas.

Somos del criterio que a los intelectuales de La Guajira se les ha cerrado los espacios en la administración pública y en la empresa privada. Tal vez por eso es que existe un movimiento de guajiros que han abandonado al departamento, consiguiendo apoyo en otras regiones sin la necesidad de presentar una cédula política y mucho menos una palanca de quien maneja el lobby por intermedio de la política.

Encontramos en la Gobernación y en la mayoría de las alcaldías de La Guajira, un gabinete político y no técnico que han ocupado cargos en los cuales han pasado con más pena que con gloria, simplemente porque llegan a las posiciones refrendados por el jefe político para cumplir órdenes burocráticas que los lleva a cometer errores en el cargo que ocupa. El departamento y las alcaldías de La Guajira requieren de la estabilidad institucional y seguridad jurídica en los siguientes cuatro años de gobierno que se inicia el primero de enero de 2020.

Claro que el nivel de intelectualidad se identifica por la hoja de vida, la formación académica, la forma de expresarse el candidato en plena campaña y el desenvolvimiento frente a la presentación de su programa de gobierno, así con un excelente gabinete. Para el caso de Riohacha, se requiere que el candidato y posterior alcalde demuestre la intelectualidad, ya que inteligente llama a inteligente y los inteligentes no están interesados en practicar la corrupción por desconocimiento de la norma o de manera premeditada.

De la misma forma, como en Riohacha y La Guajira se está fugando la intelectualidad por falta de espacio, los cargos en su mayoría lo han ocupado funcionarios que no regularon sus emociones, no tienen empatía con la comunidad y carece de habilidades sociales, para no meternos en lo profesional porque parece que eso es lo que hace falta.

Hoy requerimos que al Distrito de Riohacha llegue un alcalde que le brinde al capital privado una estabilidad institucional y una seguridad jurídica para que no se fomente el éxodo de capital privado que en su momento llegó a esta ciudad creyendo en la región, pero que hoy emigran de la misma forma como se está fugando la intelectualidad que le están abriendo espacio en otros departamentos.

Definitivamente para la Gobernación y las alcaldías necesitamos que lleguen gobernantes con liderazgo e inteligencia, que invierta bien los recursos en obras que beneficien al colectivo y cuya inversión no tenga un ápice de duda, y al mismo tiempo sus buenos resultados les genere tranquilidad a la inversión privada.

De contar con una administración ideal para La Guajira y los municipios, seguramente dinamizamos la economía y mejoramos la tasa desempleo, claro que esta guajira ideal como la soñamos comienza a ser posible cuando eliminemos los caprichos electorales, de aquellos que van a las urnas a decidir el futuro de su municipio y el departamento.