Gratuidad de la educación

El anuncio del gobernador de La Guajira, Nemesio Roys Garzón, de llevar a la Asamblea departamental las nuevas reglas para garantizar la gratuidad de la educación, comenzó a generar las primeras reacciones del estamento universitario.


Los estudiantes y docentes, han expresado la defensa de las ordenanzas 214 de 2007 y 232 de 2008, que establecen una política general de ayudas, becas y subsidios a la educación superior pública y ciclo complementario de normalistas superior certificados por el Ministerio de Educación.
La situación se plantea desde diferentes puntos de vista y desde la administración departamental se informa que es necesario establecer nuevas reglas acorde con la realidad económica del departamento de La Guajira.


Las ordenanzas que rigen el subsidio a la matrícula se expidieron en la época en que el ente territorial manejaba de manera directa las regalías por la explotación de recursos naturales, lo que cambió con el nuevo sistema y generó todo un caos económico que no ha permitido que el Gobierno departamental cumpla a tiempo con la obligación de transferir los recursos económicos a la alma máter. Las citadas ordenanzas tienen un único fin y es beneficiar a toda esa población estudiantil que no cuenta con recursos para seguir sus estudios en una universidad privada, y que aspiran a lograr un título profesional.


Son más de 13 mil jóvenes que hoy siguen sus estudios en la Universidad de La Guajira, que con el tiempo ha ampliado su oferta académica y ha mejorado sustancialmente en calidad, cumpliendo con los requerimientos exigidos por el Ministerio de Educación Nacional. La palabra la tienen los honorables diputados a quienes les corresponderá dar un debate serio y responsable sobre las ordenanzas, anteponiendo cualquier interés político y entendiendo que los únicos beneficiados deben ser los estudiantes que encuentran en Uniguajira la oportunidad de seguir con sus estudios profesionales.


Esta administración debe también enfilar sus esfuerzos a la formación de todos esos jóvenes, que son el presente y el futuro de este departamento que requiere de sus mejores hijos para avanzar en su desarrollo social y económico.